Isidro Cueto, una vida entre asturcones

El pastor de Cereceda, de 81 años, será homenajeado el 22 de agosto en la XLVI Fiesta del Asturcón tras toda una vida dedicada al ganado y al campo

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photo_camera Isidro Cueto Fernández, vecino de Cereceda.

Todavía se emociona cuando recuerda a los caballos. Pilar Cueto, su hija, explica a EL FIELATO que la historia de Isidro Cueto Fernández con los asturcones comenzó cuando apenas tenía siete años. Un tío suyo, que tenía yeguas en el monte, le regaló entonces una potrina para que la criara. No era para montarla ni para trabajar con ella: aquel pequeño caballo debía crecer y regresar al monte. Y así lo hizo.

«Desde entonces, siempre, siempre, siempre tuvo caballos en el monte mientras pudo subir a ellos», recuerda Pilar. Ahora tiene 81 años y la Asociación Conservadora de Asturcones del Sueve (ACAS) reconocerá su trayectoria durante la XLVI Fiesta del Asturcón.

Isidro lleva unos cuatro o cinco años sin poder subir al monte como hacía antes, pero los caballos siguen en la familia. Sus hijos han tomado el relevo: uno mantiene las yeguas cerca de casa y otro se ocupa de los ejemplares que permanecen en el Sueve. Según explica Pilar, este último tiene actualmente alrededor de 14 o 15 caballos en el monte.

Cuando se le pregunta qué tienen de especial para él estos animales responde: «No sé lo que es. Yo téngoles cariño».

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Un asturcón joven durante el marcaje. 

Los asturcones son solo una parte de una vida entera dedicada al campo y al ganado. Isidro, natural de Cereceda, comenzaba sus jornadas alrededor de las seis de la mañana y se dirigía directamente a la cuadra. Primero tocaba alimentar a las vacas, después soltarlas y, al final del día, volver a recogerlas. El trabajo se repetía todos los días. «No, no, no había descanso», recuerda.

«Antes se trabajaba mucho y muy a lo burro», resume mientras explica que muchas de las labores se realizaban a mano. «Ahora ya hay mucho tractor y muchas máquinas», señala.

El campo también ha pasado de una generación a otra en su familia. Isidro tiene cuatro hijos y cuatro nietos y sus hijos han heredado las tierras y el ganado. Entre los nietos, reconoce, la continuidad es menor. A él le da pena pensar que pueda perderse una forma de vida que también heredó de sus padres, dedicados igualmente a la ganadería.

El homenaje de este año tendrá un significado especial porque permitirá a Isidro regresar a Espineres. Hace tiempo que no puede subir al Sueve con normalidad y este año volverá para recoger personalmente el reconocimiento, noticia que ha emocionado a toda la familia.