A Ramón González, ganadero de Piloña, no se le va a olvidar la Nochevieja de 2025, porque el lobo (o los lobos) "visitaron" el rebaño de ovejas que tenía en una finca propiedad de José L. F. Mayor, junto a la iglesia de San Roque de Borines, en mediu pueblu, y dejaron un rastro de muerte.
Cuando llegaron al prau se toparon con cinco ovejas muertas y otras tres que no tienen muy claro que vayan a sobrevivir. «El guarda estuvo aquí tomó muestras, pero no hace falta mucho estudio para saber que fue el lobo», apunta el propietario de la finca, que se lamenta que «tras los sucesivos ataques del lobo en toda la falda del Sueve, nadie haya hecho nada».