Los piloñeses Andrés Ramírez Boza y Adrián Pereña Sánchez son amigos desde hace años y comparten el amor y la pasión por la montaña, por patear montes y peñas. Y eso es lo que inculcan a sus hijas, Maeva y Martina, que el pasado fin de semana pisaron la cima más alta del concejo de Piloña, el Picu Vízcares, a 1.420 metros de altitud.
La subida la disfrutaron las dos en el llombu de sus progenitores y echaron pie a tierra para completar el recorrido en el último tramo antes de llegar a la cima del Vízcares, tras cinco horas de ruta.
Así fueron los primeros pasos por el monte, de las dos jovencísimas piloñesas, que apuntan a compartir la pasión de sus padres por la montaña y la naturaleza.