Bandejas con queso y embutidos, bocadillos a mediu comer, el kilo de sal, el saco del carbón vegetal..., todo regado por el suelo y las mesas; así amaneció hoy el área recreativa de La Moría, en Ardines (Ribadesella).
Da la sensación que los que disfrutaban de una tarde de parrilla, huyeron como alma que lleva el diablo, porque la imagen que presentaba esta mañana aquel idílico rincón de Ribadesella, era la de que haberlo soltado todo de las manos y salir corriendo. ¿Quizás una bacanal?