Tras la tradicional comida campestre, los Campos de Oba, en Llovio, volvieron a convertirse este sábado en el escenario de la entrega oficial de premios del 88.º Descenso Internacional del Sella.
Piragüistas, clubes y familiares se congregaron a partir de las 17 h para homenajear a los protagonistas de una de las citas más importantes del piragüismo. Entre aplausos y vítores, los ganadores de las diferentes categorías fueron subiendo al podio para recoger las medallas y trofeos que reconocían los resultados conseguidos horas antes en el río.
En los Campos de Oba hubo aplausos, muchos abrazos y, sobre todo, muchas ganas de celebrar. Clubes enteros esperaban el turno de los suyos para animarlos cuando subían al podio, mientras familiares y amigos buscaban el mejor sitio para hacer la foto del momento.
Alegría e ilusión entre los participantes
Para algunos, el premio fue el reconocimiento a una gran carrera. Para otros, especialmente para los más jóvenes, subir al podio ya era motivo suficiente para sonreír. Medallas al cuello, posaron con sus compañeros, con sus familias y amigos, que compartieron con ellos un día difícil de olvidar.
Y es que por el podio de Oba pasaron este sábado piragüistas de todas las edades. Los nombres ya conocidos compartieron escenario con jóvenes que apenas empiezan a hacerse un hueco en este deporte. Todos tuvieron su momento y todos recibieron sus aplausos en una entrega que sirve cada año para cerrar el Sella como manda la tradición.
Porque ganar, quedar entre los primeros o simplemente ver reconocido el esfuerzo tiene algo especial cuando ocurre en una prueba que acaba de celebrar su 88.ª edición y por la que han pasado generaciones y generaciones de piragüistas.
