«La construcción de un barco empieza por el cuerpo, como un esqueleto. Lo primero que hay que hacer es la quilla, que es la parte de abajo, y luego las cuadernas, que serían las costillas. Después vienen los laterales, los forros y los costados». La explicación de Óscar Martínez, miembro de la asociación Educación Azul, piloto de la Marina Mercante y formador náutico, ya forma parte del vocabulario habitual de los alumnos de 4º, 5º y 6º de Primaria del colegio Nuestra Señora del Rosario de Ribadesella.
Durante todo el curso han aprendido a construir una embarcación de cartón capa a capa, con cola blanca y pintura impermeable, dentro del proyecto ‘Barcos de Cartón’, impulsado por Educación Azul para acercar a los escolares al mundo del mar, la navegación y los oficios tradicionales vinculados a la cultura marinera.
La ría del Sella acogió este viernes la botadura de la ‘Chalana Sellera’, la embarcación fabricada íntegramente por los alumnos durante meses de trabajo. Antes de subir al barco, los niños interpretaron la ‘Salve Marinera’, cantada a la Virgen de Guía, patrona de los marineros. En uno de los laterales de la chalana también podía leerse la primera estrofa de la salve, encomendando simbólicamente la navegación a la patrona riosellana.
El día acompañó. El sol iluminó una jornada en la que decenas de escolares animaron desde el muelle a las diferentes tripulaciones que iban subiéndose a la embarcación. «¡Vamos!», «¡Vosotros podéis!» o «¡Más rápido!» se escuchaba continuamente desde tierra mientras los alumnos remaban sobre las tranquilas aguas del Sella.
Diferentes grupos de estudiantes probaron la chalana y el barco aguantó perfectamente cada recorrido, convirtiendo a los más jóvenes en auténticos expertos constructores navales. Todos los participantes habían dejado además su firma en la proa de la embarcación, símbolo del trabajo colectivo desarrollado durante todo el curso.
Miguel Tirado, director del centro y patrón de embarcación, explicó que el proyecto une el reciclaje con la tradición marítima asturiana. «Es una gran iniciativa para reciclar cartón y lo asociamos con la cultura asturiana de los oficios tradicionales», señaló. «Educación Azul nos ofreció este proyecto, nos dio una maqueta de una chalana y a partir de ahí fuimos haciendo las piezas, montándolas y finalmente botándola junto a los alumnos», explicó.
Tirado destacó la implicación y el gran trabajo de los escolares durante todo el proceso. «Ellos pasan el curso dibujando las piezas, pegando lámina a lámina y aprendiendo cuánto tiempo lleva construir una embarcación», apuntó, recordando el vínculo histórico de Ribadesella con la construcción naval y con los antiguos carpinteros de ribera que fabricaban barcos para pescar ballenas, y recordando que el objetivo principal del proyecto es «acercar el mar a los jóvenes y mostrarles las posibilidades profesionales ligadas al entorno marítimo».
Los propios alumnos resumían entre nervios y entusiasmo todo lo aprendido durante estos meses. Lucas explicaba que «hay que remar muy fuerte para avanzar y dar la vuelta entera», mientras Iago, capitán de una de las tripulaciones, destacaba el valor del trabajo colectivo: «Con el proyecto he aprendido a trabajar en equipo y que nada tiene límites». A su lado, Jimena y Luisa confesaban antes de embarcar que sentían «un poquito de miedo y nervios», aunque después reconocían que «hemos trabajado mucho en equipo y nos ha gustado mucho».
También Lidia, Alison, Noa y Patricia aguardaban nerviosas antes de subir a la chalana. «Esperemos que flote», comentaban entre risas. Minutos después, tras completar el recorrido, reconocieron sentirse «muy orgullosas» al ver navegar el barco que ellas mismas habían construido. «El nombre de la chalana se eligió a sorteo entre las distintas clases y hemos aprendido que construir un barco es muy difícil y lleva mucho tiempo», comentaban las alumnas.
Ana María Puentes, jefa de estudios del colegio, disfrutada junto al alumnado de la iniciativa, en la que el centro lleva tres años participando. «Empezamos en septiembre recogiendo cartones. Todo el pueblo colabora porque ya nos conocen y nos van cediendo material», indicó. La responsable educativa subrayó además la importancia de mantener viva la tradición marinera entre las nuevas generaciones. «En Ribadesella tenemos tradición de pescadores, balleneros y marineros. Por eso muchos de los que han venido a darles una charla antes de subir a la embarcacion, son marineros y antiguos alumnos del colegio», destacó.
Patricia Alcubilla, coordinadora del proyecto de construcción de barcos de cartón de Educación Azul, aseguró que la respuesta de los estudiantes está siendo «fantástica». «Lo que queremos es acercar el mar al alumnado de Primaria y Secundaria e inculcarles ese salitre, que sepan que el mar también ofrece opciones de diversión y de trabajo», afirmó. «Después de meses haciendo mediciones, transportando ángulos y encolando el barco, están deseando subirse», concluía ilusionada.
Desde tierra, la religiosa María de las Vírgenes, perteneciente a la comunidad de Nuestra Señora del Rosario, observaba satisfecha la evolución de los alumnos. «Es la tercera vez y creo que cada vez van mejor. Antes chocaban con la boya y hoy lo están haciendo fenomenal», comentaba.«Aquí el mar forma parte de la vida diaria y los niños viven todo esto con muchísimo entusiasmo», subrayó.
La ‘Clahana sellera’ cumplió con su misión de navegar por el Sella convertida en algo más que una embarcación de cartón: un proyecto colectivo donde tradición, reciclaje y cultura marinera se mezclan para mantener vivo, entre las nuevas generaciones, «el salitre de Ribadesella».