La tranquilidad de los prados de Llovio tiene desde hace semanas una visitante habitual. Una corza se deja ver con frecuencia mientras busca alimento junto a la casa de un vecino de la localidad, que explica que el animal ha ido ganando confianza y cada día se acerca un poco más.
Gracias a esa paciencia ha conseguido fotografiarla en varias ocasiones. «Con paciencia conseguiré fotografiar a toda la familia. Son un macho, una hembra y su cría, pero lleva su tiempo», comenta. De momento, las imágenes muestran únicamente a la madre. Según explica, el corcino solo suele dejarse ver alrededor del mediodía, lo que hace mucho más complicado inmortalizarlo.
La presencia de esta corza coincide con la época de cría del corzo. Entre finales de primavera y comienzos del verano nacen los corcinos y, durante las primeras semanas de vida, permanecen escondidos entre la vegetación mientras la madre sale a alimentarse y regresa varias veces al día para amamantarlos. Conforme pasan las semanas, los pequeños comienzan a seguirla poco a poco en busca de alimento.
Respetar la fauna salvaje
La presencia de esta corza también invita a recordar la importancia de respetar la fauna salvaje y disfrutar de este tipo de encuentros siempre desde la distancia. En esta época del año es habitual que los corcinos permanezcan escondidos entre la vegetación mientras la madre se aleja para alimentarse. Aunque puedan parecer solos o abandonados, lo más probable es que la corza se encuentre muy cerca y regrese al cabo de un tiempo para reunirse con ellos.
Por eso, si durante un paseo aparece un corcino, lo mejor es no acercarse, no tocarlo y, por supuesto, no intentar llevárselo. La mejor ayuda que podemos prestar a los animales salvajes es dejar que sigan siendo salvajes. Solo en el caso de que el animal esté claramente herido o en una situación de peligro debería avisarse al 112 o a los agentes del medio natural para que valoren la situación.
Mientras tanto, la corza sigue regalando escenas de gran belleza en Llovio. Y, si la naturaleza sigue su curso y la paciencia da sus frutos, quizá dentro de poco ese vecino consiga la fotografía que lleva semanas esperando: la de la familia al completo.