El Ayuntamiento de Ribadesella no recepcionará la obra de supresión del paso a nivel de Espina por las «graves deficiencias» registradas tras la finalización de los trabajos, hace meses, y la falta de noticias sobre posibles soluciones. Una situación que se ha agravado en los últimos días, con la inundación de parte del trazado; y que vuelve a reafirmar la postura del Ayuntamiento. «Se detectaron una serie de anomalías antes de finalizar la obra, se advirtió a Adif, hubo una reunión con la empresa para ver qué soluciones daban y a la segunda reunión no se presentaron», lamenta Paulo García, alcalde de Ribadesella.
Las principales deficiencias de esta actuación, impulsada por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible a través de Adif y que ha supuesto una inversión de 833.351 euros, se detectaron en la verticalidad de los taludes, la escasa anchura de la calzada —flanqueada en los laterales por cunetas con gran desnivel—, la falta de hormigón en la instalación de los quitamiedos y el diseño de un bombeo que lanza el agua contra un camino que va a dar a la carretera autonómica AS-379 y que no está operativo, entre otras. «Han quedado varios vehículos en las cunetas, los carriles no dan el ancho, el bombea no funciona y todo así», afirma el alcalde riosellano.
La inundación del pasado fin de semana, que requirió incluso la intervención de los bomberos, ha sido la gota que colmó el vaso. «Llevamos meses denunciando estas deficiencias y no recibiremos una obra con ellas», afirmó García.