La Playa de Santa Marina, en Ribadesella, ha comenzado a recuperar estos días una imagen más propia del verano que de finales de mayo. Las altas temperaturas registradas durante la última semana han llevado a numerosos vecinos y visitantes a acercarse la playa riosellana para tomar el sol e incluso darse los primeros baños de la temporada.
Tras un inicio de mayo marcado por el frío, la lluvia y la inestabilidad, el cambio de tiempo ha sido notable en Asturias. Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), el Principado atraviesa estos días un episodio de temperaturas excepcionalmente altas para esta época del año, con valores entre cinco y diez grados por encima de lo habitual en mayo y registros que en algunos puntos rozan récords históricos para este mes, en una situación más propia de julio o agosto.
El buen tiempo también ha devuelto la actividad a la costa oriental asturiana. En Santa Marina ya se puede ver movimiento en las escuelas de surf, que comienzan a reabrir y preparar la temporada alta coincidiendo con la llegada de visitantes y las primeras jornadas de calor veraniego.
Otra de las imágenes habituales de estos días es la presencia de grupos realizando excursiones en canoa por el Sella, una de las actividades turísticas más populares del concejo cuando llega el buen tiempo. Empresas de turismo activo y organizadores de descensos empiezan también a notar el incremento de visitantes coincidiendo con el buen tiempo.
A ello se suma una temperatura del agua más agradable de lo habitual para esta época. Según las previsiones de AEMET para el litoral asturiano, el mar se sitúa estos días entre los 17 y los 19 grados, unas condiciones que, unidas a la ausencia de viento y al oleaje suave, han favorecido los primeros baños de la temporada.
Familias paseando descalzas por la orilla, niños jugando junto al agua y bañistas aprovechando el sol han dejado ya escenas poco habituales para un mes de mayo en el Cantábrico. Aunque el verano aún queda a varias semanas de distancia, Santa Marina vuelve poco a poco a llenarse de vida.