María del Mar Berjón, viuda del ganadero riosellano José Antonio Otero Toraño, "Toño", asesinado en septiembre de 2025 en su vivienda de Cuevas del Agua, tendrá que responder ante la Justicia por el estado en el que se encontraban los animales de la Ganadería Maella. Será en el Juzgado de Cangas de Onís y la condena, además de 2.700 euros, implicaría la prohibición de trabajar en otra ganadería o, incluso ,de tener un perro o un gato.
El procedimiento tiene su origen en las inspecciones realizadas en la explotación después de que los servicios veterinarios detectasen deficiencias en el cuidado de los animales. La situación terminó con la retirada provisional de diez vacas, cinco terneros, una yegua y un burro después de que Medio Rural considerara que el estado de los animales era incompatible con su bienestar y que las deficiencias detectadas no habían sido subsanadas.
La situación de la ganadería comenzó a complicarse tras la muerte de Toño Otero. Dos meses después del crimen, la propia Berjón reconocía públicamente que se había quedado sin las vacas de la explotación después de que fueran retiradas al considerar las autoridades que no estaban recibiendo los cuidados necesarios.
El caso de los animales abre así un procedimiento diferente e independiente de la investigación por el asesinato de Toño Otero, que continúa –tras un año– en manos de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil.
Casi un año sin resolver el asesinato de Toño Otero
José Antonio Otero Toraño, de 60 años, murió el 12 de septiembre de 2025 tras recibir varios golpes en la cabeza en su vivienda de Cuevas del Agua. Su pareja sostuvo desde el primer momento que dos personas encapuchadas habían entrado en la casa y atacado al ganadero.
Una versión que la Guardia Civil continúa investigando y que presenta varias incógnitas. Las cámaras del entorno no registraron a los supuestos asaltantes, ningún vecino aseguró haberlos visto y los perros de la explotación tampoco ladraron ante la supuesta presencia de desconocidos. Además, no se produjo ningún robo.
La investigación dio un giro meses después al determinarse que las lesiones que provocaron la muerte del ganadero eran compatibles con una maza localizada en la vivienda, un utensilio que los agentes habían recogido durante la primera inspección. Berjón ha negado públicamente cualquier implicación en la muerte de su pareja y mantiene su relato sobre la presencia de los encapuchados.
El pasado mes de mayo, agentes de la Guardia Civil regresaron a la vivienda de Cuevas del Agua para realizar nuevas diligencias dentro de una investigación que se aproxima ya al año sin que se hayan producido detenciones por el homicidio.
