Conducir por el Valle de Sajambre es comprobar de primera mano el abandono en el que se encuentran las cunetas de la N-625. Una situación extraordinaria que no solo compromete la seguridad –ya que en algunos puntos, la altura y frondosidad de la maleza impide ver la señalización horizontal del vial– sino que, además, preocupa mucho entre los habitantes de esta zona de la montaña oriental de León. En la mente de todos está el reciente incendio de Ribota que, provocado por un rayo el 25 junio, alcanzó toda su intensidad el 6 de julio llegando provocar el corte de la carretera.
La realidad es que la maleza toma las cunetas desde Cobarcil hasta pasado Oseja de Sajambre, llegando en algunos puntos a rozar el metro de altura, y alienta la preocupación ante un posible incendio forestal máxime cuando el verano pasado fue especialmente virulento en el Oriente de León en lo que respecta al fuego durante el mes de agosto.
«Empezaron con las tareas de desbroce un poco antes del incendio de Ribota y pararon», cuenta a EL FIELATO Antonio Mendoza Toribio, «les pregunté –a los trabajadores de Carreteras, ya que es una nacional y la competencia es estatal– por qué habían dejado de trabajar con todo a medio hacer y me explicaron que el motivo eran los incendios; y que volverían, calculaban, que sobre estos días pero no han vuelto». «Lo más curioso es que, precisamente hoy, estaban desbrozando con el tractor la entrada de Riaño», contibuaba, «parece mentira que estemos casi en agosto y la carretera nacional, que atraviesa Oseja y Ribota, está sin desbrozar y muy mal atendido».
