Continúan los trabajos de extinción del incendio de Oseja de Sajambre tras un domingo difícil de olvidar

Durante toda la noche, equipos de extinción de Asturias y León han controlado el incendio que ayer provocó el corte de la N-625
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En Oseja de Sajambre hoy, lunes, todos los ojos siguen puestos en la peña Niajo donde, durante toda la mañana, han continuado las tareas de extinción del último foco del incendio forestal que ayer, domingo, hizo a muchos contener la respiración. Lo vivido ayer en Sajambre será difícil de olvidar tanto para sus vecinos como para otras localidades del entorno, que podían respirar en forma de humo la tensión que se vivió en el valle y que todavía hoy mantiene a muchos intranquilos a pesar de que brigadas de extinción han trabajado durante toda la noche para evitar que pudiera volver a reavivarse. La parte positiva: en ningún momento el fuego fue un peligro para la población sajambriega.

Las altas temperaturas registradas ayer en Sajambre, inusuales para esta época del año, reavivaron un incendio que se declaró el pasado 25 de junio como consecuencia de un rayo en una zona alta y de difícil acceso de las peñas que flanquean la localidad de Ribota. A pesar de que desde primera hora de la mañana de ayer efectivos de Bomberos de Asturias y León trabajaban en su extinción mientras la Guardia Civil controlaba el tráfico en el Desfiladero de Los Beyos, en torno a las 16h el incendio se descontroló a pesar del incesante ir y venir de los helicópteros de extinción que estuvieron trabajando en la zona durante todo el día.

La tensión, como el humo, se respiraba en el ambiente. No solo fue necesario confinar en sus casas a los vecinos de Ribota sino que, además, durante al menos cuatro horas se mantuvo cortada  la N-625 –conocida como la carretera de El Pontón– desde el puente de Torteros, desviando toda la circulación hacia el puerto de Tarna. El motivo: favorecer el trabajo de los más de 100 efectivos terrestres y aéreos involucrados en las labores de extinción, al tiempo que se controlaba la seguridad de quienes circulaban por esta vía –donde se dieron algunos desprendimientos de piedras sin importancia y, sobre todo, el humo impedía la visibilidad–.

Agotamiento en las caras de los brigadistas, nervios en la de los vecinos

Circular anoche por Oseja y Ribota en dirección a Asturias era dar cuenta de lo que se había vivido a lo largo del día. «Hoy lo hemos pasado mal aunque el fuego estuviera lejos, ha habido un rato que impresionaba mucho ver las llamas», afirmaba a EL FIELATO un vecino de la localidad que permanecía atento al incendio en el aparcamiento del Centro de Información de La Fonseya, «y más que las llamas, el humo... Aunque ya verás como mañana amanece un día despejado y como si no hubiera pasado nada». No le faltaba razón: a pesar de que continúan las labores de extinción, el humo ya no es protagonista del cielo sajambriego.

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El incendio de Oseja de Sajambre, ayer a mediodía. Foto: Silvia.

La cara de los brigadistas, apostados en la carretera desde Ribota hasta Cobarcil, también era reflejo del día. A pesar del cansancio que se leía en sus rostros, todavía a esas horas –rozando la medianoche– les esperaba faena ya que pusieron en marcha un contrafuego para tratar de frenar el avance del incendio con éxito. Algo que volvió a alertar a muchos vecinos –«Impresionaba de pronto, en mitad de la noche, ver un cordón de fuego», contaba otra vecina a este medio– pero que no les quitó el sueño. «Yo me fui a dormir tranquila sabiendo que había mucha gente trabajando», sentenciaba.

«Lo peor es que es muy pronto, estamos a primeros de julio», alertaba otro vecino que anoche también permanecía en la calle, «uno así, en agosto, no hay quien lo pare». Esperemos que, por una vez, la sabiduría popular se equivoque.