El patio del colegio Xentiquina Lieres-Solvay cambió este jueves los balones y las mochilas por un imponente camión del Dakar, un coche de rally y una pista improvisada de roller derby. El centro quiso poner el broche final a su proyecto anual sobre salud, deporte y alimentación saludable con una jornada muy especial en la que los alumnos pudieron conversar con deportistas de primer nivel y descubrir qué hay detrás de sus éxitos.
La directora del centro, Inés Estrada, explicó que el objetivo era demostrar que el deporte va mucho más allá del esfuerzo físico. "Los sueños se cumplen, teniendo en cuenta que la salud, el deporte y la alimentación son parte fundamental", señaló. La responsable del colegio destacó que disciplinas tan diferentes como el rally, el Dakar o el roller derby exigen una gran preparación mental, disciplina y hábitos saludables.
Uno de los grandes protagonistas fue Alberto Ordóñez. El piloto asturiano, campeón de Asturias de Rallyes y Rallysprint y actualmente vinculado al Campeonato de España de Asfalto con Citroën España, acercó a los escolares un mundo que para muchos solo existe a través de la televisión. Las preguntas de los niños fueron desde sus primeros recuerdos al volante hasta el miedo, las derrotas o el trabajo que realizan los mecánicos. También quisieron saber cuánto cuesta mantener un coche de competición y qué siente un piloto segundos antes de tomar la salida.
El viaje continuó hasta Arabia Saudí de la mano de Jaime Martínez Canteli, "Parri". Bombero en Cangas de Onís y vecino de Nava, el piloto acumula ya tres participaciones en el Dakar Classic y varios podios en la categoría de camiones. A bordo de un Mercedes de diez toneladas, el asturiano explicó que en una prueba así nada se consigue en solitario. La confianza entre piloto, navegante y mecánico, la capacidad para resolver averías en mitad del desierto o la importancia de mantener la calma fueron algunos de los asuntos que más curiosidad despertaron entre los escolares.
La jornada se completó con la presencia de tres jugadoras de La Güestia Roller Derby, que ofrecieron un entrenamiento y mostraron a los asistentes un deporte de contacto donde el respeto y el cuidado entre los participantes son una norma inquebrantable.
Con el camión del Dakar y el coche de rally abiertos a la visita de las familias, el colegio cerró el curso demostrando que, detrás de cada trofeo, hay mucho más que velocidad: hay trabajo, compañerismo y perseverancia.