La vida, al menos para los vecinos de Pumarabule, es ese tiempo que pasan viviendo entre entre grietas, cimientos hundidos y refuerzos en las paredes mientras ven cómo las casas que habían sido proyectadas y construidas para permutar por las suyas, que se caen a cachos, ya no van a ser para ellos porque, para el Director de Vivienda, Daniel Sánchez, no hay encaje legal posible para la opción de compra que el mismo gobierno de Adrián Barbón había ofrecido por escrito en su día a los vecinos. Total: que esas nuevas viviendas, construídas pero sin habitar, fueron vandalizadas y reconstruídas posteriormente para sacarlas a concurso y destinarlas a alquiler social, con una inversión total, entre la construcción y la rehabilitación, de más de 3 millones de euros de las arcas del Principado. ¿Ustedes lo entienden? Yo, tampoco.
Lejos de desfallecer, aunque cada vez resulte más difícil no hacerlo, los vecinos de Pumarabule continúan en la lucha. Altea Ruíz, vecina y portavoz de los vecinos, anunciaba un pequeño resquicio de esperanza entre tanto dislate: «El Defensor del Pueblo ha admitido a trámite nuestra denuncia y estamos a la espera de que se resuelva». Una denuncia que lleva en pie más de 15 años, desde que el Principado vendió a los ahora afectado viviendas con defectos estructurales: «decidieron que la solución era sustituirlas por una nuevas –relata Altea– por lo que esperamos que acabaran de construirse. Desde ahí nos han dicho de todo: lo último, que no puede haber permutas entre nuestras casas y las nuevas, cuando en otros municipios si se permite. Estamos hartos de que nos engañen y en el mismo punto que hace años: tenemos unas viviendas en ruinas que tienen que pasar la inspección técnica. ¿Y si no la pasan y las nuevas viviendas ya están adjudicadas?».
Silvia Tárano, concejala de Podemos Siero recordaba que «ya son muchos años de lucha de estas personas a las que la propia Administración vendió estas viviendas con defectos estructurales y que ,en todo momento, sostuvo que las nuevas casas sería para ellos, hasta la llegada de este Director General que les ha dicho que es imposible hacer la permuta. Tampoco era viable la discriminación positiva –medidas diseñadas para favorecer a grupos históricamente discriminados o en desventaja, con el objetivo de corregir desigualdades y promover la igualdad de oportunidades– porque su vivienda aún no ha sido declarada en ruina. Probablemente, cuando se retomen las inspecciones técnicas ya sea tarde para que puedan acceder a las viviendas».