Entre los 4 y los 90 años: la jornada que unió a escolares y mayores alrededor de los bolos

Niños y mayores comparten bolos, recuerdos y experiencias en un encuentro intergeneracional que continuará el próximo curso
Los bolos sirvieron como punto de encuentro entre jóvenes y mayores
photo_camera Los bolos sirvieron como punto de encuentro entre jóvenes y mayores

Hay pocos espacios en los que un niño de 4 años y una persona de 90 compartan tiempo de forma habitual. La escuela y las residencias suelen funcionar como mundos separados, cada uno con sus rutinas, horarios y preocupaciones. Durante los últimos meses, sin embargo, alumnos del CEIP Regino Menéndez Antuña, de Tuilla, y usuarios de la Residencia Nuestra Señora del Amparo, de Siero, han tratado de romper esa barrera.

El proyecto, que acaba de cerrar su tercera actividad conjunta, nació con una idea sencilla: crear un espacio de encuentro entre dos generaciones que rara vez conviven más allá del ámbito familiar. Primero fueron los escolares quienes visitaron la residencia para participar en distintas actividades junto a los mayores. Después, los residentes se desplazaron hasta el colegio para mostrar a los alumnos cómo era la vida de su infancia, cómo funcionaban las escuelas de entonces y cuáles eran las costumbres de una Asturias muy diferente a la actual.

Hubo tiempo para compartir otros juegos y muchos más momentos
Hubo tiempo para compartir otros juegos y muchos más momentos

«Fuimos nosotros al colegio para que descubrieran un poco cómo era la vida de antes, cómo se vivía y cómo era la escuela. Queríamos que los chavales conocieran esa realidad y vieran el cambio que ha dado la sociedad», explica Irene Pérez-Cejuela, terapeuta ocupacional de la residencia.

La tercera y última cita del curso sirvió para reunir en una misma jornada todo lo aprendido durante los últimos meses. Niños y mayores compartieron juegos de mesa y distintas actividades de convivencia, aunque uno de los momentos más destacados llegó de la mano de la Peña Bolística La Mudrera, de Tuilla. La asociación trasladó hasta la residencia una pista de bolos asturianos montada con las medidas reglamentarias para que residentes y escolares pudieran participar juntos en una actividad profundamente vinculada a la cultura popular asturiana.

«Quisimos hacer una mezcla de todo lo que habíamos trabajado durante el curso. Estuvieron jugando juntos a diferentes juegos de mesa, pero también quisimos traer los bolos asturianos. Hablamos con la gente de La Mudrera y vinieron a montar la pista tal y como es, con todas sus medidas y características», señala Pérez-Cejuela.

La escena resultó poco habitual. Mientras algunos niños descubrían por primera vez los bolos asturianos, varios residentes recuperaban una práctica ligada a su juventud. Durante unas horas desaparecieron las diferencias de edad para dejar paso a la conversación, la curiosidad y el juego compartido. Más allá del componente lúdico, la iniciativa busca combatir una realidad cada vez más frecuente: la separación entre generaciones en los espacios cotidianos. Los niños encuentran en los mayores experiencias y conocimientos difíciles de adquirir en otros entornos; los residentes, por su parte, rompen la rutina y mantienen una relación directa con una generación muy alejada de la suya.

El balance ha sido suficientemente positivo como para garantizar su continuidad. «A los niños les gusta bastante y en la residencia están muy contentos con todas estas actividades», afirma la terapeuta. Por eso, antes incluso de despedirse hasta septiembre, ambas partes ya dejaron cerrada una nueva cita: el próximo curso volverán a encontrarse.

Habrá más ocasiones en el futuro para seguir compartiendo
Habrá más ocasiones en el futuro para seguir compartiendo