El Auditorio de Pola de Siero acogió este viernes el pregón con el que dieron comienzo las fiestas de El Carmín, después de que la organización decidiera trasladar el acto desde la Plaza del Ayuntamiento por la previsión de lluvia. El cronista oficial de Siero, Juanjo Domínguez Carazo, fue el encargado de inaugurar las celebraciones con un pregón en el que combinó referencias históricas sobre el origen de la fiesta de El Carmen y El Carmín con recuerdos personales y numerosas anécdotas de la vida polesa.
La concejala de Festejos, Ana Nosti, fue la encargada de presentar al pregonero, acompañada por el alcalde, Ángel García, destacando la profunda vinculación de Carazo con la vida cultural, deportiva y social del concejo. Recordó su labor como cronista oficial, su etapa al frente del Club Kayak Siero, su pasión por el belenismo y su pertenencia al grupo coral Los Ñerbatos. «Hoy rendimos homenaje a un hombre comprometido con su pueblo, su historia, su cultura y sus gentes», afirmó antes de invitarle a subir al escenario.
Desde el primer momento, Carazo rehuyó cualquier protagonismo. «No reúno tantos méritos como muchos de mis predecesores», confesó antes de recordar que fue el alcalde quien le comunicó su designación. «Con Ángel García es muy difícil decir que no», bromeó. Buena parte del pregón estuvo dedicada a recordar el origen de las fiestas. El cronista reivindicó la figura de Andrés del Quintanal Nosti, el vecino que en 1695 donó los terrenos para levantar la primitiva ermita del Carmen, origen de las romerías que acabarían dando lugar al Carmen y al Carmín.
A partir de ahí comenzó un recorrido por más de seis décadas de recuerdos personales y colectivos. Evocó el desaparecido Concurso Hípico, cuando los mejores jinetes del país competían en La Pola; las carreras urbanas de motos y bicicletas; las regatas de piragüismo en el Nora; el toro de fuego; las bandas de música que recorrían las calles y las primeras charangas que acabarían desembocando en Los Cascaos.
El pregonero fue enlazando la historia oficial con pequeñas historias cotidianas. Recordó accidentes infantiles, travesuras juveniles, visitas al cuartelillo de la Guardia Civil tras romper accidentalmente una puerta de la antigua Casa de Cultura o las peripecias vividas junto a sus amigos intentando conocer a una cantante francesa durante las fiestas de 1966. El cronista aprovechó además para reivindicar la recuperación de la denominación tradicional de la capital sierense. «Muchos seguimos diciendo con orgullo que somos de La Pola de Siero. Ese "de" forma parte de nuestra historia y de nuestra identidad colectiva», defendió.
Ya en la recta final, pidió colaboración para continuar las obras de restauración de la iglesia parroquial y agradeció el apoyo constante de su familia, especialmente de su esposa, por haber soportado durante décadas «una casa llena de libros, revistas, recortes, discos y belenes». El pregón concluyó con un deseo compartido por todos los asistentes. «Las fiestas son abrazos, música, tradición y orgullo de pertenencia», afirmó antes de invitar a vecinos y visitantes a disfrutar del Carmín.