La periodista y escritora María Teresa Álvarez abrió este fin de semana los actos de la Semana Santa de Lugones con un pregón cargado de emoción, memoria y reflexión, en la parroquia de San Félix. Invitada por la Cofradía del Cristo de la Piedad y Nuestra Señora de la Soledad, la autora reivindicó el valor de la tradición, el papel de los jóvenes y el sentido profundo de la Pascua como luz y esperanza.
En un templo lleno, Álvarez agradeció la invitación y confesó su vínculo personal con estas fechas: “La Semana Santa siempre fue muy especial para mí”, recordó evocando su infancia en Candás. A través de sus palabras, trazó un puente entre las celebraciones históricas de Asturias y el crecimiento reciente de la de Lugones, destacando el mérito de una cofradía joven que, en menos de una década, ha consolidado una participación creciente y activa.
La pregonera subrayó el esfuerzo colectivo de los cofrades: “Sois quienes estáis creando la emotiva y piadosa Semana Santa de Lugones”, afirmó, poniendo en valor la implicación de casi doscientos miembros y la incorporación de nuevos pasos procesionales como la borriquilla del Domingo de Ramos. Especial atención dedicó a la implicación de los niños y jóvenes, a quienes definió como clave para garantizar el futuro de la religiosidad popular.
El discurso avanzó hacia una profunda reflexión espiritual sobre la Pasión, invitando a los asistentes a mirarse en personajes como Pilatos, el Cirineo o la Verónica. “Jesús sufre y muere en cada persona castigada por el odio y la violencia”, citó, apelando a la conciencia individual ante las injusticias cotidianas.
Con especial sensibilidad, Álvarez destacó el papel de las mujeres en el relato evangélico, desde María Magdalena hasta la Virgen María, símbolo de dolor y esperanza. La imagen de la Soledad, señaló, será uno de los momentos más sobrecogedores del Viernes Santo lugonense, bajo la luz de la luna primaveral.
El pregón concluyó con un mensaje de fe y renovación: “La Pascua de Resurrección es el renacer a la vida y al amor”, recordando que la luz del Resucitado da sentido a la fe cristiana. Un inicio solemne y emotivo para una Semana Santa que sigue creciendo en arraigo y participación.