La Atención Primaria asturiana volvió a alzar la voz con concentraciones simultáneas a las puertas de los centros de salud de toda la región. Profesionales sanitarios, pacientes y representantes de distintos colectivos sociales se movilizaron en defensa de un modelo que consideraron clave para garantizar una sanidad pública de calidad, pero que denunciaron como progresivamente debilitado en los últimos años.
La convocatoria, impulsada por asociaciones y colegios profesionales junto a organizaciones sindicales, vecinales y sociales, coincidió con la conmemoración del Día de la Atención Primaria, y sirvió para visibilizar el malestar creciente en el primer nivel asistencial. Durante quince minutos, los participantes reclamaron medidas urgentes para reforzar un sistema que, según subrayaron, había demostrado ser el más eficiente, equitativo y seguro.
Los convocantes advirtieron de que la Atención Primaria en Asturias había sufrido un deterioro sostenido debido a la falta de financiación, la inestabilidad de las plantillas y la ausencia de una planificación estratégica. Entre los principales problemas señalaron las plazas sin cubrir, la sobrecarga asistencial y los continuos traslados de profesionales, factores que, a su juicio, habían debilitado la continuidad asistencial y la calidad de la atención.
En este contexto, las reivindicaciones se centraron en recuperar valores esenciales como la accesibilidad, la longitudinalidad o la equidad. Así, reclamaron la cobertura total de las plazas como medida imprescindible para reducir las listas de espera en Atención Primaria y mejorar los tiempos de consulta. También insistieron en la necesidad de garantizar la continuidad de los profesionales en los mismos cupos, una medida que, según evidencias científicas, contribuye a reducir hospitalizaciones y mortalidad.
Las demandas incluyeron además el refuerzo de la pediatría en todos los centros de salud, la incorporación efectiva de enfermeras especialistas en Atención Familiar y Comunitaria y la ampliación de servicios como la fisioterapia o la atención odontológica. Del mismo modo, defendieron el reconocimiento del trabajo social como parte esencial del abordaje sanitario y apostaron por potenciar la dimensión comunitaria de la atención.
En el ámbito local, el médico Rodrigo Abad, del centro de salud de Siero-Sariego, describió una situación que calificó de “precaria”. Explicó que los profesionales afrontaron una elevada carga asistencial, con cupos que alcanzaban las 1.800 tarjetas sanitarias por médico. Según indicó, el centro contaba con 14 facultativos, además de otros profesionales, pero aun así resultaba insuficiente para cubrir la demanda actual.
Abad señaló que, mientras antes de la pandemia las consultas se resolvían en el mismo día o al siguiente, en la actualidad los pacientes podían llegar a esperar entre cinco y ocho días. Aunque se priorizaban los casos urgentes, advirtió de que el aumento de la demanda y la falta de personal habían generado retrasos significativos. A ello se sumó, según denunció, un exceso de burocracia que dificultaba la labor asistencial y contribuía al incremento de las listas de espera.
Por su parte, Bibiana Martínez, secretaria general de Comisiones Obreras en la comarca de Siero-Piloña, subrayó la importancia de la Atención Primaria como puerta de entrada a la sanidad pública. Defendió un modelo integral de salud y reclamó más recursos humanos y materiales. En concreto, insistió en la necesidad de contar con pediatras en todos los centros, reforzar la fisioterapia y reducir las demoras asistenciales.
Martínez sostuvo que la única vía para acortar las listas de espera pasaba por una mayor inversión en Atención Primaria. Una reivindicación compartida por los participantes en las concentraciones, que coincidieron en señalar que el futuro del sistema sanitario dependía, en gran medida, del fortalecimiento de este nivel asistencial.