Cerca de 200 vecinos de Carbayín Alto se concentraron este jueves frente al polideportivo de la localidad para denunciar el estado de deterioro de las instalaciones y reclamar al Ayuntamiento de Siero que reconsidere el cierre del equipamiento durante los meses de verano. La protesta fue convocada por Gruveca (Grupo Vecinal de Carbayín Alto), que acusa al consistorio de mantener una política de abandono que amenaza el futuro de uno de los principales espacios de encuentro de la parroquia.
Los manifestantes sostienen que el polideportivo arrastra problemas de mantenimiento que afectan tanto a la pista exterior como al gimnasio y a otras dependencias del complejo. A ello se suma el cierre estival de las instalaciones, una medida especialmente perjudicial en una parroquia de algo más de mil habitantes.
«Es el único polideportivo de Siero que cierra dos meses en verano», aseguró Francisco Rodríguez Santos, presidente de Gruveca. Según explicó, la asociación intentó previamente trasladar sus inquietudes al Patronato Deportivo y al concejal del área, pero asegura no haber obtenido compromisos de cambio. «Nos dicen que somos pocos usuarios y que van a seguir en la misma línea», lamentó.
La preocupación vecinal va más allá del cierre temporal. Rodríguez afirmó que existe el temor de que la falta de inversiones acabe convirtiéndose en una justificación para clausurar definitivamente las instalaciones. «Tengo la sensación de que lo están dejando deteriorarse hasta que un día digan que ya no se puede usar», señaló.
Entre los asistentes a la concentración también participaron jóvenes usuarios del polideportivo. Mario Rodríguez, de 20 años, recordó que utiliza el gimnasio desde la adolescencia y describió un equipamiento envejecido y con escasas mejoras en los últimos años. «La única máquina que funciona bien es prácticamente una excepción. Muchas de las que llegan vienen de otros polideportivos cuando ya no las quieren allí», denunció.
Las críticas se extienden a la pista exterior, donde los vecinos hablan de pavimento levantado, porterías oxidadas y una imagen de abandono que contrasta con el potencial de unas instalaciones que durante años acogieron actividades deportivas, escolares y competiciones de fútbol sala.
Enol Sánchez, de 20 años, considera que el complejo podría convertirse en uno de los mejores equipamientos deportivos del municipio si recibiera las inversiones necesarias. «Tiene cancha, gimnasio, sauna, vestuarios y tatami. Lo que falta es aprovecharlo», afirmó.
La movilización también puso el foco en el papel que desempeñan este tipo de servicios en el medio rural. Los vecinos defienden que mantener espacios deportivos activos resulta esencial para fijar población y ofrecer alternativas de ocio a jóvenes y mayores. «No se puede pedir a la gente que se quede a vivir en los pueblos mientras se dejan deteriorar los pocos servicios que tienen», resumió uno de los participantes.
Gruveca aseguró que la concentración supone el inicio de una campaña para reclamar mejoras y advirtió de que continuará movilizándose sin compromisos concretos sobre el futuro del polideportivo.