Felipe Campo, alcalde de Valdeón, sobre los incendios: «Dejamos claro que no nos íbamos a ir»

EL FIELATO es el único medio con el que ha hablado el primer edil valdeonés
  1. La desobediencia a la orden de evacuación, el hito de los incendios en Valdeón
  2. La ayuda tardía y la forma de entender el monte 

A Felipe Campo Cuevas, alcalde de Posada de Valdeón, los últimos 10 días se le están haciendo interminables. Responde a la llamada de EL FIELATO tomándose un agua con gas con la voz tocada «por el humo» y el cansancio acumulado de quien apenas ha dormido un par de horas por noche en más de una semana. Su ayuntamiento ha estado asediado por las llamas que venían desde el incendio de Los Collaos, en Asturias, y desde Portilla de la Reina, donde vecinos de su ayuntamiento -él incluido- estuvieron colaborando en las labores de extinción. «Estamos agotados, física y psicológicamente, pero hay que tirar», sentencia.

«Hoy han estado aquí Televisión Española y La Sexta, y no he querido hablar con ellos», dice. «Hablo contigo porque eres de Acevedo», me dice como si la cercanía del territorio me otorgara esa licencia de contar su historia -y yo agradecida-. Lejos de la tranquilidad que esperaba escuchar, es claro: «Tenemos todavía por delante un par de días complicados, el frío y el cierzo -niebla en las zonas altas característica de amaneceres y atardeceres en este otro lado de Picos de Europa- están ayudando a mantener el terreno fresco, pero seguimos teniendo una cuerda de fuego por encima de Santa Marina a la que no podemos quitarle el ojo», nos cuenta, «benditos hayedos, porque nos han valido muchísimo para frenar el incendio.

Foto: Ayuntamiento de Posada de Valdeón.

Felipe sabe bien de lo que habla. A sus 64 años, se ha pasado 40 apagando fuegos -«Hasta que vi que, físicamente, no respondía como tenía que hacerlo y tenía que apartarme para no poner a nadie en peligro»- como parte de su profesión de guarda forestal. A pesar de no estar en activo, su experiencia ha sido clave para frenar el avance del fuego en un Valdeón que se transformó en una pesadilla para los vecinos y para quienes amamos esta tierra. «El fuego se complicó y empezó a amenazar a los pueblos», nos cuenta con una respiración entrecortada por tanto humo, «los ayuntamientos de alrededor colaboraron trayéndonos mangueras y ayudándonos a desbrozar; si algo puedo agradecer es toda la colaboración que desde otros ayuntamientos como Crémenes, Prioro o Maraña entre otros nos han brindado».

La desobediencia a la orden de evacuación, el hito de los incendios en Valdeón

El pasado domingo, la situación fue tan compleja que se dio orden de evacuación a la población de la zona. Una medida que se negaron a secundar y que Felipe cuenta con total normalidad, como si no hubiera nada heroico en ello. «Teníamos claro que no nos íbamos a ir, yo les dije que tendrían que sacarme casi que con los pies por delante», relata como si su afirmación fuera lo más normal del mundo, «convencimos a la gente mayor para que se marcharan, porque si atendíamos el incendio no podíamos atenderlos a ellos». No fue tarea fácil: «Se fueron llorando, por los que se quedaban y por sus pueblos».

Aunque él no le dé importancia, la labor que han desempeñado los vecinos de Valdeón ayudados por otros pueblos y por voluntarios venidos de todas partes -«Vas por la calle y no conoces a la gente, pero todos están haciendo algo para ayudar»- es titánica. «Hemos conseguido frenarlo trabajando mucho, desbrozamos constantemente por si se activa el fuego y, por la noche, hay retenes para controlarlo», nos cuenta, «no puedo estar más agradecido por cómo ha reaccionado la gente, que incluso se nos han ofrecido para venir bomberos de Madrid y hemos tenido aquí a bomberos voluntarios de Asturias, del 112 de no sé dónde, pero todos profesionales que querían venir a ayudar».

Fuego en Santa Marina de Valdeón.

El fuego y la desobediencia a la evacuación no fueron el único escollo con el que tuvo que lidiar Felipe. «El lunes, la Guardia Civil comenzó a multar a quienes venían a ayudar porque se había dado orden de evacuación», nos contaba, «así que me tocó llamar para solucionarlo, porque necesitábamos esa ayuda, y lo pude arreglar».

La ayuda tardía y la forma de entender el monte 

Preguntado por la falta de medios, el alcalde de Posada de Valdeón todavía tiene moral para conciliar posturas: «Podría estar dando hachazos a unos y a otros, pero es que he trabajado en incendios y sé que el problema de todo esto es siempre la burocracia entre comunidades autónomas». Sobre los medios, también es conciliador. «Los medios de la Junta estaban muy ocupados, tuvimos ayuda del Parque y un par de brigadas de la Junta; la Diputación nos trajo unas nodrizas para cargar e intervinieron, incluso, dos brigadas de Cantabria», relata, «son momentos duros porque no hay medios, porque todo está ardiendo».

Tratándose de un territorio que forma parte del Parque Nacional de Picos de Europa, es inevitable preguntarle por las restricciones que eso supone y que, a la vista está, no facilitan en nada la extinción de incendios. «Se nos ha empezado a educar de una manera en que no se puede cortar una hierba, arreglar un camino... y eso es en contra de los montes. O nos cambia un poco esa idea o nos va a ir muy mal, porque los caminos tienen que estar para que pase una brigada o un camión». «Es una política, sin hablar de colores, y esto tiene que estar por encima de eso», sentencia, «todas las administraciones tendrían que trabajar alineadas y a favor».