Los alumnos del IES Víctor García de la Concha se convierten en emprendedores por un día

Dos cooperativas creadas por estudiantes de 4º de ESO venden productos andaluces y extremeños tras meses de trabajo dentro del proyecto ‘Empresa Joven Europea’

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photo_camera Alumnos del IES Víctor García de la Concha durante la jornada de hoy en la Plaza de Abastos de Villaviciosa.

Aprender cómo se crea una empresa, cómo se organiza una cooperativa y cómo se vende un producto al público. Con ese objetivo, los alumnos de 4º de ESO del IES Víctor García de la Concha se dieron cita este miércoles en la Plaza de Abastos de Villaviciosa para poner en práctica durante una mañana todo el trabajo realizado a lo largo del curso dentro del proyecto ‘Empresa Joven Europea’. A través de las cooperativas Villalores Scoop y Chup Chup Bone, creadas por los propios estudiantes, vendieron productos de Extremadura y Andalucía en una jornada marcada por el buen ambiente, los nervios de las primeras ventas y el entusiasmo de quienes, por unas horas, se convirtieron en auténticos emprendedores.

La actividad, organizada dentro de la asignatura de Economía y Emprendimiento, puso el broche final a varios meses de trabajo en los que el alumnado tuvo que crear dos cooperativas, repartir cargos, contactar con proveedores, elaborar catálogos y diseñar campañas de marketing para vender sus productos.

«Con 16 años crear una cooperativa requiere trabajo», aseguraba Carla Rivero, alumna de 4º de ESO y presidenta de Villalores Scoop. La estudiante explicaba que el proyecto comenzó en octubre y que desde entonces han ido organizando cada detalle. «Cada uno tiene un papel muy importante dentro de la cooperativa», señalaba orgullosa.

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Integrantes de la cooperativa Villalores Scoop.

Durante la jornada de venta, la joven explicó que el grupo tuvo que elaborar varios catálogos antes de decidir qué productos encargar finalmente. «Vimos lo que más pedía la gente y ya encargamos más cantidades para vender en el mercado», comentaba. También fueron los propios alumnos quienes se encargaron de la decoración de los puestos y de diseñar los carteles promocionales. El nombre de la cooperativa tampoco fue casual. «Villalores viene de Villaviciosa y de valor», explicaba la alumna.

En el otro extremo del mostrador, Chup Chup Bone apostó por productos andaluces. Alonso Romero explicaba que la idea surgió con la intención de acercar sabores de otras comunidades autónomas. «Queríamos traer productos de fuera para que fuese algo intercultural», apuntaba.

A su lado, otro de los alumnos resumía la jornada con una frase que reflejaba perfectamente el estado de ánimo de los jóvenes: «No vendemos demasiado, pero lo que vendemos lo hacemos con cariño y orgullo».

Entre los productos que más éxito tuvieron durante la mañana destacaron las aceitunas y las pastas andaluzas, que se agotaron nada más comenzar la jornada. «Las aceitunas y las pastas volaron en quince minutos», relataba Nicolás Palacio mientras atendía a nuevos compradores. En su puesto podían encontrarse además picos hechos con aceite de oliva, espárragos, vinagre, aceite, mostos, membrillo y salmorejo. 

«Es la primera vez que participamos en algo así y está siendo una experiencia estupenda», añadía el estudiante.

Una vez finalice la actividad, los estudiantes tendrán que hacer balance económico y calcular pérdidas y ganancias para comprobar si la experiencia empresarial ha sido rentable. Sin embargo, más allá de la venta al público, los alumnos insistían en el valor educativo del proyecto. «Aprendemos que podemos ganar dinero o perderlo, pero al final es un aprendizaje», comentaba una de las alumnas participantes. «Muchas veces pensamos en emprender y hoy se hace realidad», añadía otra joven.

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Los jóvene emprendedores venden sus productos. 

Detrás de la actividad hubo meses de preparación y coordinación desde el aula. Cristian Llorente, profesor de Economía y responsable de uno de los grupos, destacaba la implicación del alumnado durante todo el curso. «La venta es el culmen de un trabajo que lleva todo el año», señalaba. El docente explicaba que los estudiantes tuvieron que crear departamentos, redactar estatutos, organizar la tesorería y aprender cómo funciona una empresa desde dentro. «Han trabajado muchísimo en equipo», afirmaba.

Además, el proyecto también tiene una vertiente solidaria. En el caso de Chup Chup Bone, el 10% de los beneficios obtenidos irá destinado a la Asociación Española Contra el Cáncer, mientras que el mismo porcentaje de los ingresos de Villalores Spooc irá para Médicos Sin Fronteras.

Por su parte, la profesora Maricarmen Ruidoso explicaba que la iniciativa busca acercar el emprendimiento a los estudiantes de una manera práctica y real. «La teoría está muy bien, pero así ven cómo se monta realmente una empresa», señalaba.

La docente detallaba que el alumnado elige tanto la comunidad autónoma con la que trabaja como los productos y proveedores. «Aprenden trabajo colaborativo, creatividad y todos los pasos necesarios para crear una empresa», apuntaba.
Durante la jornada también estuvo presente el alcalde de Villaviciosa, Alejandro Vega Riego, que se acercó a conocer el trabajo realizado por los estudiantes y aprovechó para comprar algunos de los productos puestos a la venta por las dos cooperativas escolares.