Entre las calles de Villaviciosa, en la plaza Caveda y Nava, una decena de grandes fotografías del Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña, organizado por Médicos del Mundo, rompen el ritmo cotidiano para colocar frente a vecinos y visitantes historias de guerra, desplazamiento forzado, hambre, sequía o vulneración de derechos humanos.
La exposición, titulada 'Vidas desplazadas: derechos en suspenso', puede visitarse gratuitamente hasta el próximo 10 de agosto y reúne imágenes tomadas por fotoperiodistas en países como Palestina, Afganistán, Kenia, Perú, Argelia o España, entre otros. Cada fotografía va acompañada de un breve texto que acerca al público la historia de sus protagonistas y recuerda que detrás de cada imagen hay personas cuya vida no volverá a ser la misma.
Lejos del silencio de una sala de exposiciones, la muestra se integra en uno de los espacios más concurridos del concejo durante el verano. Muchos transeúntes reducen el paso, leen los paneles y comentan las imágenes. Algunas muestran las consecuencias de la sequía, otras el impacto de la minería sobre comunidades indígenas, la vida en campos de refugiados o la devastación provocada por los conflictos armados.
«Es necesario que nos encontremos cara a cara con estas situaciones para sensibilizarnos», comentaba uno de los visitantes mientras recorría la exposición junto a su pareja.
Ese es, precisamente, uno de los aciertos de la iniciativa: aprovechar la presencia de miles de personas durante la temporada estival para sacar el fotoperiodismo a la calle y acercar realidades que, en muchas ocasiones, quedan reducidas a unos segundos en los informativos o a una imagen fugaz en las redes sociales. Aquí, en cambio, las fotografías obligan a detenerse, observar y dedicar unos minutos a comprender historias que hablan de desigualdad, violencia, desplazamiento y esperanza.
La exposición forma parte del Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña, que Médicos del Mundo convoca desde 1997 en memoria de cuatro cooperantes asesinados mientras prestaban ayuda humanitaria en Bosnia-Herzegovina y Ruanda. El certamen reivindica el valor del fotoperiodismo como herramienta para dar testimonio de las crisis humanitarias y contribuir a mantener viva la memoria de quienes sufren sus consecuencias.