Las fiestas del Carmen de Santa Eugenia, en Villaviciosa, celebraron este sábado su día grande con una programación que volvió a reunir a vecinos y familiares que, aunque algunos no residan allí durante todo el año, regresan cada verano para reencontrarse con sus raíces.
La celebración comenzó con la misa en honor a la Virgen del Carmen, seguida de la tradicional procesión por las calles de la localidad. La imagen recorrió Santa Eugenia acompañada por vecinos, vecinas y gaiteros antes de regresar a la iglesia.
Durante la homilía, el sacerdote enfatizó en el valor del legado que cada generación transmite a la siguiente. Frente a la herencia material —«las casas, los campos o el patrimonio familiar»—, destacó la importancia de conservar los recuerdos compartidos, las vivencias en el pueblo y los momentos que han marcado la vida de tantas familias en torno al templo, escenario de bautizos, bodas y despedidas. Un mensaje que enlazó con la necesidad de mantener vivas las tradiciones y seguir reuniéndose cada año para honrarlas.
Tras la eucaristía, la imagen de la Virgen recorrió las calles de Santa Eugenia en procesión, acompañada por las gaitas y por la tradicional descarga de voladores. De regreso a la iglesia, los asistentes interpretaron, a capela y sin acompañamiento musical, una emotiva Salve en honor a la patrona. La mañana concluyó con la tradicional Subasta del Ramu, uno de los actos más característicos de estas fiestas.
Ya por la tarde, el ambiente festivo continúa con juegos e hinchables para los más pequeños, el concurso de tortilla, la merienda campestre y el reparto del bollu entre los socios. La jornada se completará con el tardeo amenizado por Mercedes Ben Salah y una gran verbena con DJ Pika y la actuación de Nerea Vázquez.
En un enclave rodeado de montañas y con vistas al mar, Santa Eugenia volvió a demostrar que las pequeñas fiestas de los pueblos siguen siendo un punto de encuentro para quienes buscan reencontrarse con sus raíces.
