Veo con total tranquilidad cómo los políticos Asturianos andan de mucho viaje institucional por diferentes países lejanos en esas Américas con tanto asturiano –posible votante–, que en realidad es lo que muchos periodistas hace décadas denominábamos “En Busca del Voto Perdido”.
Para los políticos asturianos, como todos, su mayor preocupación es no perder el gran chollo de trabajo que tienen. No tienen reloj para fichar; pueden faltar al trabajo los días que les venga en gana; tienen unas vacaciones extensas e intensas, para su ocio y disfrute. Y al final, lo que dan a entender es que lo suyo es no perder el puestín, pagado divinamente y con una serie de prerrogativas fenomenales.
Fíjese, amadísimo parroquiano, cómo estará el asunto que buscan los votos hasta en las tiendas de pueblo, que primero se las cargaron todas a partir de finales de los 80 del siglo pasado. Papeleos absurdos, Ivas y venías, y los tenderos echaron el cierre, porque los freían a impuestos e inspecciones varias.
Hoy van esos de la política a sacarse la foto con una nueva tienda de pueblo que se inaugura, con subvenciones y todo. Primero las cierran y ahora dan subvenciones con el cuentín ese de la España vaciada y el posible voto futuro.
No es de extrañar la bajísima valoración que tiene la ciudadanía sobre los políticos.
En el caso de Asturias, es pavoroso. La situación, indica un periódico de gran difusión:
«Hasta el año 2029, Asturias no podrá tener anillo eléctrico suficiente para que se instalen nuevas empresas».
Y es que da igual que mande en Asturias Pin, Xuacu o Andrés. Manera peculiar y guasona de llamar a PP, PSOE y los demás.
Y lo peor de lo peor es que nos IMPONEN a los candidatos que debemos votar.
La verdad, hay que ser muy deVOTO para acercarse a la urna. Según diferentes agencias de encuestas, más de un 42% de los españoles no creen en la política y no digamos, entre los jóvenes que pasan del asunto en cantidades superiores al 70%. Y eso es justo lo que deben de querer los que van en busca del voto perdido.
Buscan a gente que vive en el exilio, primero gracias a una férrea dictadura que, en los años posteriores a la guerra incivil española, no les quedaba otra. O marchaban de España o ya se encargarían militares y otros mandantes/mangantes de darles el “paseíllo” para pasar a vida en el más allá.
Y esa pobre gente, los indianos, formaron sus familias y se asentaron ya con sus hijos, nietos y bisnietos en lugares hoy visitados con gran calidez por los mandantes asturianos, que como van en “misión política”, viajan y pernoctan de “chupetín”.
Así las cosas y por narices, tendremos que votar a Queipo o a Barbón, grandes y afectuosos amigos en otros lejanos tiempos y hoy compañeros contrincantes a la poltrona.
Y digo yo:
¿Cuál es el motivo de que tengamos que votar a este par de amigos? Pues no lo entiendo.
Bueno, sí lo entiendo y se lo explico:
Los partidos políticos son “agencias de colocación” que no se rigen por nada, ni ninguna ley conocida.
En los partidos políticos te colocan en mejor o peor puesto en la lista que nos obligan a votar (en el Senado votas a quien te de la gana), a conveniencia de los jefones*.
Jefón del PSOE. Barbón. Jefón del PP, Queipo. Tan amigos como inútiles con demostración constatada de los amigos, o enemigos, viven y cobran de la misma empresa ASTURIAS S.A.
De los otros partidos nada escribo. Son comparsa de los anteriores, o irrelevantes.
Pobre Asturias. Poco a poco estos insensatos nos están llevando a la Asturias de los años 1920.
Por no valer, no valen ni para gastar el presupuesto del 2025, donde varias partidas presupuestadas quedaron sin ejecutar.
NI INDUSTRIA SE PUEDE MONTAR porque estos insensatos no fueron capaces de evitar que Asturias, que en otros tiempos cercanos era una gran exportadora de energía, cerrara las minas, mientras en países como Marruecos o Alemania no vean cómo tiran del carbón.
Aquí desmantelamos centrales térmicas para tener contenta a una UE que cada vez pinta menos en el ámbito mundial.
Tanto Queipo como Barbón son licenciados universitarios, pero sin ninguna experiencia que no sea en la política. Probable detonante de la obediencia a los mandatarios centrales.
La que se viene encima no es pequeña.
Y mira que en Asturias tenemos políticos municipales brillantes, con experiencia laboral en diferentes empresas antes de entrar a la política y conservando sus puestos de trabajo, hoy en estado de excedencia política.
Pienso ahora mismo en el alcalde de Siero, que cada vez suma más habitantes a su municipio y que no debe un duro a nadie.
Mira que si se pon terco –que lo es– igual se enfurruña y, si no lo dejan dir pa presidente de Asturias, llarga de la empresa Asturias S.A. municipal y se la armó.
No lo descarten.