La Constitución se cambia en un plis plas

Dicen que la Constitución, no votada por la inmensa mayoría, es muy complicado cambiarla. QUE NO NOS ENGAÑEN Y MIENTAN.

El artículo 135 de la misma, se cambió con premeditación y alevosía en un plis plas. ¿Miento?

El artículo 135 que viene a decir: “Españolitos, lo primero hay pagar las deudas contraídas con los estamentos europeos y luego, si os queda algo de parné, hasta podréis comer” (llamativo cambio).

Ojo que el cambio de este artículo habla de los “garbanzos”. Y como dice el dicho popular: con mis garbanzos no juega nadie. Y vaya si jugaron…

“PUTERO Y MAFIOSO”

El magistrado del Juzgado Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, ordenó el archivo de las actuaciones contra un tuitero por un presunto delito de injurias a la Corona, que se le imputaba. La Fiscalía dio carpetazo al asunto al entender que llamar “mafioso” o “putero” al rey, como hizo el sujeto, no es injuriar al monarca, sino criticarle con libertad de expresión.

El rey emérito es un anciano que da pena verlo, pero en sus años mozos fue lo que fue. Pero esa Constitución de la que hoy escribo, deja al Rey actual  CON las mismas posibilidades que a su papá.

Sigue siendo inviolable. Por ejemplo, le puede matar con una capona (dícese de navaja utilizada para capar a los gochos, cortarle los cojones a los cerdos) y nada le pasará, porque, como su papá, Juan Carlos I de Borbón, Felipe VI sigue teniendo ese absurdo y mafioso asunto de la inviolabilidad.

Luego, señores políticos, si quieren que la monarquía continúe, háganle un favor al Rey actual, que parez muy buen chaval y sáquenlo de ese “charco” de la inviolabilidad.

Igual que hicieron con el 135, en un plis plas, quiten lo  del monarca. Ya bastante tendrá que sufrir el  “Preparado” Felipe de Borbón con saber que su padre fue un putero mafioso (debe de ser horrible convivir con ello).

Pues escribo hoy de esto, porque Revilla es muy Sellero le gusta mucho la sidra, por eso no es complicáu velu en la salida de les Piragües con cara de “pillín” y contentucu.

El señor Revilla se encontrará con el putero sentado en el banquillo (cosa que nadie consiguió) a no ser que el mafiosillo de Juan Carlos I no retire la demanda por injurias y calumnias.

Estos políticos que padecemos podrían hacer un gran favor a la monarquía, aunque creo que no lo hacen seguramente por miedo a que, una vez más en la historia, un Borbón sea echado de la nación.

Sigamos los pasos por mí propuestos:

1º.- Quitar inmediatamente lo de la inviolabilidad del rey.

2º.- Nombrar Jefa de la Casa Real con mando en plaza, a la gran periodista asturiana Letizia Ortiz, coincidente con la reina actual,  con mucha unión a Ribadesella. Esta gran y galardonada periodista (XIII Premio “Verdad, Memoria y Justicia”) entre otros. Tiene que retomar el asunto de la Casa Real y poner las cosas en su sitio.  Personalidad y conocimientos le sobran.

A renglón seguido, tiene que hacer cercana a esa “blindada Casa Real” y acercarla al pueblo.

Después de un tiempo prudente, reformen la Constitución y dejen votarla a la mayoría de los españoles, que nunca la han votado.

Estoy convencido no, convencidísimo, que nadie querrá echar a Letizia y su familia, porque habrá logrado que una familia, que es del todo lo que quieran menos normal, pase a ser algo querido por la ciudadanía.

Y no escribo esto porque quiera uno que la monarquía se quede. Quiero que no sea hereditaria, que el pueblo la vote y no la bote como lleva todo el camino. Y no por culpa de los actuales monarcas. El rey emérito y toda esa comparsa de cortesanos sobran.

Y por último, pienso que en esta vida hay que ser práctico. Un presidente de una república como jefe de Estado costaría 100 veces más que los reyes  actuales y generaría demasiadas tensiones populares.

Así que ya lo sabe, riosellana por adopción: ponga orden en su casa, sea usted –no los vestidos que lleve–  una al  pueblo español y que en un plis plás querrán a la monarquía y usted será una reina querida, como la de Holanda (que es Argentina) y ponga orden en una institución que puede ser útil  al pueblo español.