Okupas y desocupados

Cada vez son más los miles de personas que ocupan viviendas vacías de todo tipo. No solo las de los bancos, ¡que va! La suya al menor de sus descuidos. Si viviéramos en un estado de derecho, donde los jueces se dedicaran a impartir justicia, a un fulano que entre en su casa, por el mero hecho de cambiarle el bombín de su cerradura, esa Justicia que muchos cambian por la política activa, mandaría a una pareja de la Guardia Civil y el okupa pasaría inmediatamente a ser un  desocupado. La gran mayoría de los jueces de España son gente buena, que tiene que impartir leyes hechas por gente muy mala y que pasa del pueblo. Aquí añado una coletilla. Esta “ley de ocupación” partió de un lumbreras con coleta. Un jeta, que vive en casa de rico, proclamando a los cuatro vientos que él es pobre y defiende a los pobres. Eso sí: desde su chalet de Galapagar. Por mí como si larga a defecar.

Café para todos de Yolanda Díaz

Igual el diputado por Sumar en Asturias, Cofiño (que todas las semanas recibe esta carta del Ex Director) le pasa a su jefa esto pa ver si de una puñetera vez se entera, la muy listilla.

El Catedrático de Economía de Asturias Jesús Arango escribía esto hace  siete años, totalmente válido hoy. Igual la señora Díaz  –la más elegante con diferencia de todo el Congreso– se entera de una puñetera vez.

«La existencia o no de un salario social, medida equivalente, así como las importantes diferencias regionales en su cuantía, pone en evidencia que los españoles sufren fuertes diferencias en la garantía de una renta mínima en función de la región donde residan».

Señora Díaz:

Esto del salario base no es igual en Madrid que en Asturias. No vale el café para todos. Sus medidas de subir el salario valen mucho más o menos según la región. En Asturias su medidas valen para destruir empleo. En Madrid pueden valer para poder comer pollo una vez a la semana, por ejemplo. Pa que se entere de una puñetera vez:

 En Asturias se encuentran casas en alquiler por 400/500 euros. En Madrid, con 500 euros no consigue una habitación en un piso compartido.

Otra lista.

Y concluyo con una frase que es tan real como la vida misma y posible base fundacional de la Iglesia Católica:

“CUANDO  TERMINA  EL  MIEDO,  EMPIEZA  LA  VIDA”.