Opinión

Pablo Iglesias, Errejón y otros muchos del montón

Una vez más, la izquierda  más “pura” pretende unirse para que no se pierdan votos, de eso que se llaman restos “devotos”.

Gabriel Rufián aprovecha su tirón en las redes y televisiones –que domina a la perfección y, habla de forma interesante, para que sus  incisivas y sorpresivas preguntas, a mucha golfería política les llame la atención y fastidio. Nada nuevo en el horizonte. Eso mismo y,  hace unos cuantos años, lo ejecutó de maravilla en la Sexta Noche  Iglesias Turrión. Más tarde, con el devenir de los tiempos y la ayuda de muchos golfos políticos, espías, jueces y demás farándula, lo fueron arrinconando.

Gabriel Rufián intenta lo imposible:

Unir a muchos rufianes que hay en muchísimos partidos políticos de la izquierda.

Pero voy a detenerme en el titular de este artículo.

Pablo Iglesias Turrión nos da a entender que somos bobos y el muy matriculín*, disimula cómo se cargó él solito Podemos. Su chalecito en la sierra (que más que problemas no le dio) fue su mayor disparate y signo inequívoco de lo que no era ni es. 

Su primer movimiento, como buen dictador, fue hacer un congreso extraordinario en el  cual dividía a su partido Podemos.

”O conmigo, o contra mi”. Y allí dividió y “nombró a dedo” a la líder de SUMAR, Yolanda Díaz, pasados los años al ver la que se le venía encima y así escurrir el bulto.

Su segundo movimiento, que es el normal de los matriculines*. Van de listos y son unos ineptos.

EL CHALET

 Compró un chalet con piscina, que está muy bien, pero sus votantes le retiraron sus votos como diciendo: es que   si voto a Podemos, igual se compra otro chalé.

SISTEMA PÚBLICO

Cree Iglesias tanto en el sistema público, COMO YO EN EL ARCHIPÁMPANO DE LAS INDIAS, ya que sus hijos van a los colegios privados mejores y más caros de la rodeá. 

Y el puñetero chalet, le sirvió para que durante más de un año estuviera asediado día y noche por el vecindario de la zona, millonarios y, por lo tanto, muy próximos a PPVOX.

¿De qué vivirá Pablo Iglesias Turrión? Dice que da clase en la Universidad, que para eso es un matriculín. Lo que no dice es su puesto y cuánto suelen cobrar los de su categoría.

 Es profesor asociado, cuyo sueldo en España se sitúa en 500 euros al mes. Le quedará una suculenta paga de cuando fue diputado, próxima a los 4.000 euros, si no se la  terminó y, también contará con los 11/12 mil euros de su pareja como eurodiputada. 

De momento no hay noticias de embargo a esta singular pareja.

La Caja Ingenieros debe de seguir cobrando la hipoteca de unos  dos o tres mil euretes mensuales.

Toca el turno al “niñín Errejón”, que con su normal cara de despistado, tuvo que hacer el petate, porque una actriz dice (vete tú a saber) que hace unas épocas no se portó correctamente y que, presuntamente, abusó de ella sexualmente. Madre mía, qué tropa.

Pasemos a la dictadora actual, Ione Belarra, que aquí en Asturias quería imponer a una candidata, pero  la médico Covadonga Tomé –que es de armas tomar– (para eso se fogoneó en el Hospital Grande Covian en Arriondas), la mandó a paseo y Tomé es el último y único bastión en Asturias de Podemos. 

Ni qué decir tiene que Ione Belarra, muy vasca ella en su vida no política, no pasó de ser investigadora en formación y otras insignificancias. A día de hoy está muy, pero que muy bien colocada. Entiéndase que me refiero a tema laboral. Las otras “colocaciones fiesteras” no me atañen.

Pues a toda esta vasca antes descrita, Rufián que sí trabajó diez años en la empresa privada y hasta descargó camiones para pagarse sus gastos, la quiere poner de acuerdo para que no se pierdan votos y no tome el poder Abascal (en francas guerras fratricidas entre sus creadores) y que, a pesar de todo, tiene seguidores acérrimos y ganará junto con el Pp. Aunque al paso que va, dudo que se presente a las elecciones.

Está echando a todos los fundadores del conglomerado de VOX, varias veces sancionado con diversas multas por el Tribunal de Cuentas, pero que sigue siendo un píngüe negocio, para el jefe de la tropa.

*Matriculín: 

Dícese de persona cuya nota habitual en exámenes es 10. Normalmente después suelen ahogarse en una gota de agua y suelen ser muy ingenuos.