Casimiro Piñera y Naredo nació en La Granda (Coru), concejo de Villaviciosa, en 1837. Fue obispo de varias ciudades y prior de la orden de Montesa. Era tío-abuelo del expresidente de Chile, Sebastián Piñera (1949-2024), fallecido de forma trágica en accidente de helicóptero el año pasado. Era político de familia democristiana, gobernó en los períodos de 2010-14 y 2018-22.
Estudió en Oviedo
Realizó sus estudios en Oviedo y obtuvo el grado de bachiller en Arte, en 1885. Se ordenó presbítero en 1861 y fue sacerdote por primera vez en la parroquia toledana de San Cipriano, y obtiene el grado de profesor en Teología Dogmática.
En la Universidad de Oviedo realizó la carrera de Derecho y comenzó la de Teología, finalizándola en el seminario de Toledo con la máxima calificación. Fue canónico de la catedral ovetense y dirigió el catecismo de niños del seminario, sustituyendo al que fuera obispo de Mondoñedo, Manuel Fernández de Castro, don Manolín, traductor al asturiano del Evangelio de San Mateo (Londres, 1861) y la bula Ineffabilis Deus.
En 1896 fue nombrado obispo de Anquíalo y de Barbastro-Monzón. En 1875 el Papa León XIII crea la prelatura de las Órdenes Militares bajo el título de obispo de Dora (en alusión a una provincia romana ubicada en la Mauritania Tirgitana) y le nombran obispo de las cuatro órdenes militares: Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa. Para esta última, creada en 1317 por el rey Jaime II de Aragón, fue nombrado miembro de la orden por la reina María Cristina en 1888.
Casimiro Piñera era sucesor del doctor José María Rancés, miembro del cabildo ciudadrealense. Fijada la fecha de entrada en esta capital, se cuenta la anécdota de que se organizaban los actos oficiales levantando arcos y pancartas, lanzándose el pueblo en masa para demostrarle el entusiasmo y cariño con que lo recibían.
«Todo te lo mereces»
Al llegar a la calle del General Aguilera, donde se encontraba instalado un magnífico arco, frente al comercio de don Evaristo Ballester, reposó unos instantes don Casimiro para admirar la genialidad y buen gusto de sus autores y, de repente, surge de entre las filas de gente una mujer que, con frases entrecortadas, sin duda por la emoción, que decía: «Todo te lo mereces hijo mío», y adelantando su brazo, ponía la mano para que la besara el obispo quien le replicó: «No soy yo a ti, eres tú la que tienes que besar el anillo».
Así lo hizo y abalanzándose sobre él, le dedicó varios abrazos y besos que estuvo a punto de besar también el suelo con la mitra y el báculo si no hubiese sido gracias a la inmediata asistencia de los ilustres acompañantes del prelado.
La autora de tan irrespetuoso espectáculo resultó ser la cocinera de la casa de los Ballester, persona honesta y de gran inocencia, que en ese momento llevaba sobre su atuendo dos monumentales manguitos y delantal de cocina, de uso corriente en aquella época, y el olor a tomillo y ajo.
En 1904 Casimiro Piñera fallece en Ciudad Real y permanecen enterrados sus restos en la capilla penitenciaria, mandada construir por él mismo.