En Asturias existen unas veinticinco granjas o villas romanas excavadas total o parcialmente, entre ellas la de Pueyes. Se excavó en 1928 y nunca se volvió a indagar en ella. ¿Por qué razón? No lo sabemos.
Una construcción romana siempre es interesante por lo que pueda aportar al conocimiento histórico, además estando en una región donde no hay ciudades propiamente dichas, cualquier cosa que aparezca es considerada singular. Sin embargo, va a cumplirse un siglo de su descubrimiento sin que nadie se moleste en preguntar por este hallazgo.
Todo parece indicar que el origen de la villa puede estar en el siglo I d.C., y su duración se extiende, probablemente, al siglo VI, ya acabado el imperio romano y sustituido por los godos.
Se descubre hace un siglo
En 1928, el presbítero José Fernández Menéndez localiza la casería a la que llama Villa de Boides, durante la realización de las obras de construcción de la carretera de Sanzornín, Hizo una buena labor: la documentó convenientemente tras la excavación parcial, y facilitó el plano de las ruinas aparecidas, publicando su trabajo en la revista ‘Covadonga’ de ese año.
Pero el nombre de la villa fue puesto en entredicho por José Manuel González -por cierto, muy vinculado al Monasterio de Valdediós, donde estudió-, quien propone llamarla Villa de Pueyes, por ser la parroquia en la que se ubica. En 1979, Gerard Georges, de la Universidad de Burdeos, publica un cuadernillo sobre estas construcciones en nuestra región, que incluye varios datos de la villa aparecida hace cincuenta años atrás y cuya finca se denomina popularmente Iría de la Villa. En 1982, Fernández-Castro publica planos de las villas españolas, incluyendo la de Valdediós.
Monedas, estucos, termas
Se encontraron dos monedas de cobre muy gastadas, seguramente por la dilatada vigencia de las mismas, pertenecientes al siglo IV, y están en el Museo Arqueológico; también trozos de cristal, una rueda de molino, gran cantidad de clavos de hierro, estucos, y las termas. La zona de las termas fue prácticamente lo único excavado en Pueyes, ya que quedó truncada dicha excavación y se fue colmatando la finca donde se produjo el hallazgo.
Tenía todos los requisitos de las termas romanas: ‘caldarium’, ‘tepidariun’, ‘frigidarium’, leñera, con sus medidas -muy modestas- aportadas por Menéndez. También se identifican los hornos que encienden todo el sistema. Aparece cerámica tipo ‘terra sigillata’ con barniz, dibujada parcialmente por el presbítero.
Villas exportadoras
Las villas van sufriendo una evolución, y así, en los siglos III y IV, se convierten en explotaciones orientadas a la exportación, con destino a la frontera germánica; son compradas por el Gobierno romano. Pero en el siglo V se produce una crisis que afecta seriamente a las caserías y a su estructura pero, a pesar de todo, estas no desaparecen, se mantienen hasta el siglo VI o VII. Es muy importante, dentro de la expansión del cristianismo, el papel clave que juegan las villas en Asturias.
Al estar vinculadas a la exportación tienen que encontrarse cerca de los ríos navegables, o de los puertos, para facilitar el tráfico de mercancías. Se sabe que en esta época se produce mucha ‘pobia’, una forma de escanda más gruesa que la ‘fisga’. En Villaviciosa había un puerto al sur del monte Rodiles, en Seloriu, una zona habitada desde esa época que aún conserva el nombre: El Puertu.