No sé por qué se mi vino a la cabeza lo de les jormigues con ales, que según la Cuca anunciaban agua. Tengo desde siempre pánicu a los bichos, probablemente porque antes, ahora ya no tantu, era más fácil que me comiera un ejércitu de cucaraches que un osu polar. Sin embargu ahora que mi madre es incapaz de relacionar jormigues y llovedera, se mi vienen a la cabeza aquellos días tormentosos de final de veranu en Parres como si fueran el paraíso perdido. Prueba si hacía falta que la nostalgia es traidora, trae a la memoria los recuerdos como quieres recordarlos y no como fueron.
Hace unos días celebrábamos los 35 años de esti periódicu con gaita, tambor, borona y un quintal de nostalgia, no porque aquella época de fax y módem en la que nació fuera mejor, que no sé, sino porque nosotros éramos 35 tacos más jóvenes y al tenor de lo que escribo nos quedaba muchu tiempu por delante y podíamos haber siu cualquier cosa, seguramente bien distinta de la que somos. Nuestro pasado de ahora no estaba escritu y tou eran posibilidades de hacer mejor les coses. Ahora ya estamos en el balance y a algunos, muchos seguramente, no nos cuadran les cuentes como teníamos previstu.
Un periódico como este es una garantía indispensable para vivir en libertad.
Han cambiado los tiempos, vivimos una época a la vez más confusa y más simple. Los malos destruyen, los buenos huyen o se esconden… y callan. Como siempre, sólu que más aprisa.
Antes había que esperar dos días pa saber en la Pola lo que sucedía en Ribadesella, ahora lo que pasa en Llanes lo sabemos antes de que pase porque provocamos nuestras propias noticias. Antes ignorábamos lo que ocurría, ahora no nos importa. Eso e verdá. Tou pasa tan rápidu que no nos queda tiempu pal duelo o la celebración.
En esti presente vertiginosu, además de las redes sociales que no cuentan mayormente más que memeces, siguen existiendo medios de comunicación, pero muchos son bastante aburríos, solamente cuentan lo que ya sabemos que van a contar. En ellos atechan periodistas, por decir algo, empesebraos, que escriben al dictado, militantes y lameculos a sueldu de la propaganda de causes de quita y pon.
Queda poca prensa libre, comprometida con la verdad y que respeta al que lee aunque no pague, que eso tampoco es ciertu, porque aquí pagamos todos de una manera o de otra. Medios en los que trabajan persones con oficiu y afición, irreverentes y comprometidos.
A mí me consuela saber que hay aun algún medio de comunicación honrado, insubordinado, incómodo, valiente, decente, al que la chusma mercenaria critica o ignora.
En el cumpleaños de El Fielato y El Nora estaba la flor y nata de los empresarios asturianos y la plana mayor de los que mandan y quiere mandar en gobierno y ayuntamientos. Como Asturias es una región de gente lista y sensata, supongo que vinieron además de pa comer rico y de papu para celebrar los medios de comunicación libres que son, mucho me temo, la única garantía que queda para asegurar que vivamos en democracia pensando cada cual lo que nos dé la gana pero respetando siempre la diversidad de opinión.
Esti periódicu es incómodu como les jormigues de ales, pero su supervivencia, como la del osu polar, depende de todos y no solamente de los que trabajan en él.
Un periódico como este es una garantía indispensable para vivir en libertad. Los medios de comunicación libres son las primeras víctimas de los dictadores sean del palu que sean y gobiernen como gobiernen, a golpe de tiros o de fake news.
Ya saben lo que les queda, seguir escribiendo, seguir leyendo, seguir anunciando y si me apuran seguir financiando este servicio público que escribe de todos para todos y no solo para los que se lo pueden permitir.
Esti periódicu es incómodu como les jormigues de ales, pero su supervivencia, como la del osu polar, depende de todos y no solamente de los que trabajan en él.