martes 28.01.2020

El complejo de los impuestos

Os voy a hacer una confesión. Me encantaría poder pagar cinco o diez millones de euros de impuestos. Es señal de que tendría bastante más y la vida se comportaría conmigo muy generosamente. Esto que os estoy escribiendo no lo admito solo yo, ya que conozco a bastantes personas que estarían de acuerdo en tributar por ese dinero. El único problema es que no lo tienen y...claro no pueden hacer ese esfuerzo fiscal.

No sé si pensaría lo mismo si tuviera que tributar por cinco millones de euros. Es posible que me volviera atrás porque la carne es débil y el dinero mucho más, pero estoy convencido de que este artículo me lo restregarían por la cara miles de personas que están esperando a que cometa una pifia para hacérmelo saber. Por eso, a lo mejor, tributaría sin complejos.

Lo curioso no es que haya ciudadanos que no tendrían inconveniente en contribuir con Hacienda en la manera de sus posibilidades, sino que los que pueden y tienen dinero asgalla, se hacen los remolones y exigen bajadas de impuestos y exenciones fiscales para sus magras economías. Eso sí, reclaman inversiones en carreteras, Aves, vuelos internacionales desde Asturias y hasta puertos deportivos en todo el litoral con suficiente calado para atracar su yate.

Y no sé dónde lo vamos a sacar, porque los que queremos, no podemos y los que pueden se escaquean hasta el punto de que hacen trampas en sus declaraciones para eludir los tributos y, sino, se inventan una sicav de esas que te permite abonar solo el uno ciento de tu patrimonio. Ceden esta distinción de pagar impuestos a los que menos tienen, aunque les suponga vivir en la pobreza. Es lo que tienen las grandes fortunas, que les encantan las historias de Charles Dickens, pero para que las protagonicen los más miserables

Esto pasa en España, pero en otros países también. Los ricos no contribuyen con el fisco, pero les gusta tener una policía abundante para mantener su seguridad (y su cuenta corriente) a salvo, una iglesia que rece por ellos y les incentive diciendo que Dios es partidario de la propiedad privada y una jefatura de Estado que mantenga la ley y el orden por el que tanto han peleado sus empleados.

Echo de menos en este país un movimiento similar al de (algunos) multimillonarios estadounidenses que han escrito sendas cartas a los diversos poderes públicos de las administraciones USA, reclamando que quieren tributar más y en mayor cantidad. Añoro que tipos como Amancio Ortega (tan generoso en las donaciones que le son provechosas), los duques de Alba y, ya que estamos en Asturias, los Masaveu o los Cosmen, se sumen a uno de esos escritos de los abajo firmantes y declaren absolutamente imprescindible que Hacienda les lleve un porcentaje mayor. Pero, claro, de ilusiones vive el tonto de......     

El complejo de los impuestos
Comentarios