Amazon me pone en mi sitio
Como opinador de esta santa casa, que tanto hace por los municipios y las comarcas de Asturias, os debo una explicación. Y esta explicación os la tengo que dar, como diría el genial Pepe Isbert en ‘Bienvenido, Mister Marshal’, porque no sería de recibo que yo me vaya de rositas después de haber profetizado que Amazon no iba a estar trabajando en el polígono de Bobes, cuando ya lleva dos meses haciéndolo.
Sigo sin ser cliente de Amazon, porque me parece que es lo más peligroso para las pequeñas y medianas tiendas de cualquier municipio asturiano
Y no se me caen los anillos por rectificar, porque todo el mundo tiene derecho a equivocarse, pero cuando un servidor grita al alto la lleva que lo del centro logístico de Amazon parece una patraña y el tiempo le quita la razón, lo más conveniente es vestirse con las ropas de tipo humilde y dejar dicho que la compañía ha sentado sus reales en el municipio de Siero y parece que con satisfacción de sus clientes.
Os recuerdo mi patinazo. Con motivo de los retrasos de Amazon en confirmar las obras de su centro logístico de Siero y después de que el alcalde del municipio, Ángel García, reclamara, como es su obligación, el comienzo de los trabajos, en estas mismas páginas puse de relieve que me parecía raro que esa inversión anunciada y que iba a proporcionar alrededor de 400 puestos de trabajo, iba a quedar relegada.
Coincidía yo de aquella con el alcalde de Siero en que ni era cliente de Amazon ni se me esperase, pero si Ángel García, independientemente de sus gustos personales, tenía la obligación de reclamar la inversión, yo tenía el margen suficiente (ni soy alcalde de Siero ni lo seré nunca, ni siquiera concejal) para apostar por la ausencia de Amazon y la huida de ese dinero que en teoría supondría generar puestos de trabajo.
Enhorabuena, pues, a los que se empeñaron en que la llegada de Amazon fuera una realidad y enhorabuena también para los que han conseguido un trabajo en tiempos difíciles
Sigo sin ser cliente de Amazon, porque me parece que es lo más peligroso para las pequeñas y medianas tiendas de cualquier municipio asturiano, pero me parece que como profesional de los vaticinios tengo que hacer esfuerzos mayores por predecir el futuro, sobre todo en materia de llegada a Asturias de empresas, que es lo que muchos desean claramente.
Aparte de excusas, tengo que esperar a que la idea de que Amazon asiente sus reales sobre el municipio de Siero sea provechosa para sus gentes aunque, a riesgo de equivocarme, me da la impresión de que a medio plazo los ciudadanos de ese concejo de Asturias van a encontrarse conque muchos de sus negocios de toda la vida van a ser carne de historia para el cronista oficial y de recuerdos para los más veteranos.
Enhorabuena, pues, a los que se empeñaron en que la llegada de Amazon fuera una realidad y enhorabuena también para los que han conseguido un trabajo en tiempos difíciles, aunque después de la inauguración oficial por parte de las autoridades locales y regionales, a muchos se les haya despejado el horizonte. A mí, ya sabéis, si queréis encontrarme por Siero, buscadme en el pequeño comercio o en la hostelería. Es mi hábitat natural.