Algunos lustros después de que una controvertida decisión del Ayuntamiento de Avilés, gobernado por los socialistas, Avilés ha recuperado el servicio público del agua, que había sido externalizado a una empresa que hizo perder mucho dinero a los ciudadanos de este municipio y que pretendía segur haciéndolo, por lo que plantea una demanda millonaria para que no se revierta la concesión.
El argumento oficial para que Avilés vuelva a la senda de lo público son razones de interés público, pero la verdad de los hechos es la virtud que requiere la actual alcaldesa socialista del municipio, Mariví Montesería, para poder seguir manteniendo su pacto con la izquierda que reclamó esa remunicipalización para continuar con los acuerdos de gobierno. La suma de Izquierda Unida y Podemos, concretada en la alianza Cambia Avilés, hizo lo imposible años después de que el empecinamiento de la mayoría municipal vendiera el agua de los avilesinos.
Era la etapa en la que el sillón consistorial lo ocupaba Santiago Rodríguez Vega y tenía como hombre fuerte al entonces todopoderoso Álvaro Álvarez, quienes hicieron caso omiso a las reclamaciones de los vecinos y decidieron que mantener el servicio de aguas era demasiado caro para las arcas consistoriales y prefirieron a una firma particular denominada Asturagua, que ganó sus buenos cuartos gestionando el líquido elemento de todos.
Las cuentas bancarias de los que viven en el municipio sufrieron mermas considerables en sus resultados y, cada vez que se producía una factura, muchas personas exigían que se volviera a lo público, ya que el precio a pagar era infinitamente inferior a lo que deberían abonar por tener suministro en sus hogares. Tantas veces fueron las demandas vecinales que al final terminaron por triunfar.
La izquierda transformadora de Avilés le echó un órdago a la mayoría socialista y exigió que se pusiera en marcha una empresa de servicios, que incluiría el suministro del agua, y se dejara de malgastar un capital de todos en beneficio del conjunto de los habitantes del concejo. La alcaldesa, Mariví Monteserín, tomó nota de la firmeza de las reclamaciones y asumió el final de un servicio privatizado.
A Asturagua no parece que le sentara muy bien el acuerdo de la mayoría municipal. No contenta con los beneficios obtenidos a lo largo de sus años de gestión del agua, ahora pretende exigir una indemnización millonaria por salirse del servicio, aunque todos los indicios apuntan a que será rechazada por el equipo de gobierno, por entender que es desproporcionada.
Si no hay pacto a corto plazo, el asunto acabará en los tribunales pero, independientemente de la sentencia, los avilesinos se aseguran que son los dueños de sus recursos hídricos y que no tendrán que pagar en exceso por abrir el grifo y beber un vaso de agua como estaba sucediendo hasta ahora. Es lo que tiene jugar con la propiedad de los servicios públicos, como pretenden otros municipios poco sensibles con los bolsillos de sus habitantes.