Aún no se sabe con precisión qué fue lo que desató la tragedia de Zarreu (Cerredo) en la que murieron cinco mineros, pero los ciudadanos de Asturias saben que algo se hizo mal y no por cuestiones de error humano, sino más bien por cuestiones de avaricia despreciable, pero con el agravante de que cinco vidas humanas han quedado para siempre sepultadas en la memoria minera del concejo de Degaña.
Por eso es tan imprescindible que se depuren responsabilidades hasta el final y que no se esgriman excusas y tiquismiquis que no solo no sirven para conocer la verdad de los hechos, sino que ofenden la inteligencia misma de los hombres y mujeres de esta tierra, para lo que la minería es un asunto de carnet de identidad y que les ha dado tantas desgracias que en historia ya no caben más silencios.
En la historia de Asturias la minería de montaña y los chamizos han compartido vida y miserias con su paisaje y su paisanaje y, por eso, las circunstancias de una explotación en la que se ha producido un accidente y que no se guardaban las medidas de seguridad preceptivas no son ajenas a nuestra memoria colectiva. Pero no se puede seguir engañando a los habitantes de este pueblo.
Alguien tiene que pagar con todo el peso de la ley por el hecho de que una mina sacara carbón sin tener los permisos reglamentarios para ello. Y no es solamente el propietario del tugurio, que tiene un historial en el oficio de empresario que no se puede calificar de ejemplar, sino también en otras instancias administrativas de la autonomía que son culpables de dejar hacer sin la urgente labor de controlar al que hace negocios en los que seres humanos se juegan la vida.
Algo huele a podrido en la Dirección General de Minas. O eso parece, a tenor de lo publicado en los medios de comunicación y en lo revelado en la comisión de investigación de la Junta General del Principado. ¿Cómo se puede extraer mineral de un pozo que no tiene los permisos reglamentarios para ello? ¿Quién ha dado el visto bueno para que suceda? ¿Dónde están las inspecciones laborales cuando da la impresión de que todo dios sabía que en Cerredo se sacaba carbón?
En los mentideros y en los medios de comunicación han salido nombres de responsables de la Consejería correspondiente que necesariamente deben irse para su casa. No tengo datos suficientes para corroborarlos, pero lo que no se puede hacer desde el Gobierno de Asturias es andar con paños calientes y servir de parapeto para que los que son culpables se vayan de rositas. . Aquí tiene que investigarse hasta el final, caiga quien caiga.
No tiene mucho sentido que una consejera haya presentado la dimisión cuando se produjo el accidente, salvo que haya responsabilidades de algún tipo en la tragedia, porque ningún ministro de Transportes, pongo por caso, se va para su casa por un accidente de aviación con muertos si no hubo fallos flagrantes.
El culebrón de Zarreu tiene que acabar de una vez. Será la justicia la que diga quién tiene responsabilidades penales, si las hay, que creo que sí. Pero tiene que ser la administración pública del Principado la que tenga la mano firme para mandar para su casa a los que no han sabido ni podido evitar la tragedia. En la historia de la minería asturiana no caben ni fantasmas ni personajes siniestros.