Opinión

El último salmón

Entre la sorpresa y la decepción oscilan los ánimos de los asturianos y, especialmente, de los aficionados a la pesca, por la ausencia de salmones en los ríos de la región y la huida del ‘Campanu’, como se llama en esta tierra al primero de los peces de esta especie capturado por los aficionados. Unos cuantos días después de iniciada la temporada, todavía no ha sido pesado ninguno en la báscula oficial de nuestras aguas salmoneras.

No debe extrañar a nadie esta falta de salmones en las cañas de los pescadores, porque los datos propiciados por biólogos y expertos en la materia ya advertían de la escasez de la especie que, año tras año, ha venido decreciendo y apenas se había repuesto, lo que provocó muchos recelos a los que practican el deporte de la pesca en nuestros ríos.

El salmón está desapareciendo y los más sensatos de los que se dedican a su pesca consideran que el proceso de extinción de la especie no es solo una amenaza sino una frustrante realidad que puede poner fin a unas campañas de publicidad para Asturias y su turismo

La situación se ha ido deteriorando paulatinamente porque, ya hace algún tiempo, voces autorizadas plantearon una llamada de atención sobre la creciente desaparición de los salmones de nuestras aguas y no precisamente porque la propia especie se haya autodestruido sino porque, como afirman muchos especialistas en la materia, se han producido episodios de sobreexplotación y capturas excesivas a lo largo de muchos años.

El salmón está desapareciendo y los más sensatos de los que se dedican a su pesca consideran que el proceso de extinción de la especie no es solo una amenaza sino una frustrante realidad que puede poner fin a unas campañas de publicidad para Asturias y su turismo, porque son más de los que parecen los ribereños que acuden a los diferentes caudales de los ríos para echar a tierra algún salmón.

Si nuestras autoridades no lo remedian, pronto la escenografía del pesaje del campanu, la subasta y la adquisición del pez por parte de un afamado restaurante que se labra unos momentos importantes de publicidad por pagar generosamente la captura, serán solo un recuerdo en la historia de nuestros ríos y de afición de muchos ciudadanos de sedal y de botas de agua.

Si queremos volver a revivir el espectáculo del campanu y de los que gustan de la pesca para disfrutar de su afición favorita, tenemos que actuar de manera urgente

Me da la impresión de que, si el Gobierno asturiano no reacciona pronto y declara la veda durante el tiempo que sea necesario para la recuperación del salmón, está pendiente hacia, la ausencia de este pez teleósteo de nuestras riberas podría ocasionar importantes decepciones a los pescadores, pero también daño al turismo de algunos de nuestros más afamados ríos salmoneros y localidades cercanas. ¿Qué pasará con Cornellana, por ejemplo, si el alimento que se captura en sus aguas no aparece en las mesas de sus establecimientos hosteleros? ¿Y qué beneficios pueden tener los lugares donde descansan los ribereños, si no hay pesca ninguna?

Por eso, la Consejería de Medio Rural y Pesca tiene la palabra y que no se demore demasiado, para poner soluciones y dar salida, y no parches, a la carencia de salmones en nuestros ríos. Si queremos volver a revivir el espectáculo del campanu y de los que gustan de la pesca para disfrutar de su afición favorita, tenemos que actuar de manera urgente. Igual que cuando la gangrena ataca a un miembro de nuestro cuerpo, sajar es la solución adecuada, y quizá la única, porque de lo contrario, el único salmón que tendremos a la vista será el que importamos de Noruega o de Chile.