El acuerdo alcanzado entre el comité de empresa de Navia de Ence y la dirección de la firma es un ejemplo palpable de que quienes dan la batalla tienen más posibilidades de lograr sus objetivos que si renuncian a obtener mejoras y reniegan de mejorar sus condiciones de vida. Por eso la plantilla de la papelera naviega ha celebrado como un gran triunfo la rúbrica del pacto con la patronal.
La solución del conflicto era complicada porque la propuesta de la empresa partía de un número de despidos cercano al centenar, aunque fue bajando un poco, a medida que observaban el malestar creado entre los trabajadores por la cerrazón de los negociadores de la dirección a asumir las reivindicaciones de la plantilla, temerosa de que se tratara de añagaza para vender la fábrica al mejor postor.
La batalla de la opinión pública la ganaron casi desde el principio los trabajadores
Las movilizaciones, entonces, fueron una constante, en Navia y sus alrededores, trasladando los trabajadores el conflicto hasta la capital de Asturias con el propósito de conseguir la solidaridad de las instituciones y el apoyo sin fisuras de los compañeros de otras empresas y de las organizaciones sindicales, lo que les llegó de manera inmediata. El propio Gobierno asturiano dejó claro en varias afirmaciones que la posición de Ence era bastante abusiva.
Lo cierto es que la batalla de la opinión pública la ganaron casi desde el principio los trabajadores, porque en la sociedad civil asturiana caló la sensación de que la posición dominante de Ence no se correspondía con sus verdaderos problemas y su único objetivo era liquidar plantilla, disminuir empleos y obtener beneficios muy sustanciosos
El resultado final se saldó sin despedidos. Se planteó la recolocación de 40 personas en una nueva planta de envase y el resto hasta llegar a las 89 bajas se solventarán con prejubilaciones para el personal que esté en una situación de edad próxima a la jubilación. Otro numero de empleados se someterá a bajas que serán siempre voluntarias, según el acuerdo.
Al final de una situación muy preocupante para la sociedad asturiana y, especialmente para los trabajadores de Ence, se llegó a un acuerdo muy beneficioso para todos que supone que el expediente de regulación de empleo se fue al traste y las dos partes decidieron arrojarlo a la papelera, porque no cumplía con los requisitos que deseaban unos y otros. La paz social vuelve a Navia y los miembros de la plantilla y los vecinos de la zona occidental de la región brindaron por el éxito de la firma.