Opinión

Los faraones no se quedan en Oviedo

Lo que más molestó al alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, cuando le rectificaron su proyecto para la Ronda Norte de la capital por parte de la Consejería de Movilidad es que trataba de una forma faraónica, que no cumplía los objetivos para formar parte de un presupuesto autonómico y que no tendría sentido financiar algo así.

Y probablemente fuera certero el análisis del equipo de Alejandro Calvo porque el gasto estimado para esta infraestructura era demasiado elevado y además tenía el rechazo de los grupos de la oposición local y de organizaciones ciudadanas y ecologistas. El resumen podría ser que los faraones no se quedan en Oviedo.

Hay cierta indiferencia entre algunos prebostes de la capital asturiana sobre lo que puede ser el futuro de Oviedo

Existe una tendencia que se considera natural y lógica, aunque cada vez es más controvertida, de invertir excesivamente en carreteras, sin tener en cuenta aspectos ahora muy valorados como son la sostenibilidad y el medio ambiente.

Desconozco si el cabreo de Canteli a la hora de recibir las calabazas del Principado tiene que ver con la definición de faraónica de su propuesta o por el resultado final de sus deseos, pero es verdad que el alcalde de Oviedo ya fue comparado con los dirigentes del antiguo Egipto cuando decidió colocar una bandera de gran tamaño en La Escandalera para mostrar su solidaridad con los símbolos de nuestra patria.

Lo que irritó a Canteli, sin embargo, alegró a la izquierda ovetense que bien se tenía que los caprichos de los constructores ligados a la ofensiva del hormigón en contra del medio ambiente triunfasen sobre las tesis más ecologistas, pero parece que al final vencieron los posicionamientos más progresistas y la Ronda Norte llega a parecerse más a lo que en su día fue un objetivo del tripartito que gobernó la ciudad con Wenceslao López al frente y que se llamó Proyecto Bulevar para la entrada en la capital asturiana desde la autopista.

Hay cierta indiferencia entre algunos prebostes de la capital asturiana sobre lo que puede ser el futuro de Oviedo, si solamente se piensa en cuestiones económicas o de victoria política en unos tiempos de auténtica polarización partidista. Pero parece más que evidente que el momento actual, que tendrá una influencia indudable, sobre el futuro del Oviedo para todos, es el del sosiego y tener la suficiente altura de miras para no quedar aprisionado en un enjambre de hormigón, coches y asfalto. Para disfrutar del lugar en que vives.