La gastroestafa
Por cojones. Así se impuso, por encima de los intereses de los vecinos de Cimadevilla, en Gijón, por parte de los responsables municipales, el nuevo Paseo Gastro, en la calle Claudio Alvargonzález, limitando el paso de vehículos, encajonando a los habitantes del barrio en sus calles y robándole el espacio público a los ciudadanos para satisfacer los intereses de una élite hostelera que cree que está por encima de todos los habitantes de la población.
En teoría, la decisión es del Gobierno local que conforman en coalición Foro Asturias y el Partido Popular, pero como los verdaderos dueños de Gijón son una organización empresarial de hostelería que es quien decide cómo es el ocio de esta ciudad, que siempre está supeditado a sus intereses económicos. El Ayuntamiento, que tiene la llave de Divertia, la organizadora de los festejos, deja hacer y pone la infraestructura para que la caja la hagan los de siempre, que nos hacen creer que los habitantes de este pueblo están encantados con sus ocurrencias.
El nuevo Paseo Gastro parece que podría ser un regalo municipal a uno de los jefes de la élite hostelera que se casó este año
El mal llamado Paseo Gastro fue una idea supuestamente ingeniosa que el verano pasado tomó forma en el Paseo de Begoña y que consistió en unas casetas, como las de las ferias de artesanía, a las que había que acudir si querías consumir algo y que te lo facilitaban en vasos de plástico, por aquello de evitar la ruptura de cristales. No solo no había camareros, sino tampoco servicios higiénicos, con lo que los clientes entraban a hacer sus necesidades en los establecimientos de la zona que, aunque no formasen parte del entramado, tenían que colaborar con la cisterna y las servilletitas para secar las manos. Lo quisieran o no, claro.
Esta normativa, que ni siquiera sería aprobada por la reglamentación consistorial que ellos mismos han elaborado, vuelve otro años a las calles de Gijón, con el reclamo publicitario de éxito de público y crítica, pero no contento con volver a invadir el espacio público del paseo de Begoña, los adalides de la gastroestafa añadieron a su aquelarre, el paseo del Muelle, que a los guiris y a los paletos les encanta tomar un tinto de verano mirando la mar.
El nuevo Paseo Gastro parece que podría ser un regalo municipal a uno de los jefes de la élite hostelera que se casó este año. Pero hubieran sacado más dinero si, en vez de cuatro casetas y vasos de plástico, organizan un striptease integral de Pelayo Barcia, el concejal de Movilidad, que seguro que sería todo un éxito de masas.
A pesar de las protestas vecinales, el Ayuntamiento hizo caso omiso de ellas y siguió con el invento por intereses empresariales que, por lo que se ve, están por encima de los intereses de la ciudad. No sé yo si la Asociación de Cimadevilla se ha quedado muy sola en la defensa de sus derechos, pero eché en falta una mayor implicación de la propia federación. No sé yo si son únicamente figuraciones mías.