domingo 31.05.2020

La conjura de los babayos

La cooficialidad del asturiano

Se puede estar a favor de la declaración de cooficialidad del asturiano (yo lo estoy) o mostrarse contrario, (como algún que otro amigo mío que siempre razona su postura) siempre con argumentos sólidos y no solo con meras interpretaciones subjetivas, que se derrumban con un par de datos que hacen caer por sí solas las propuestas demagógicas. Así es cómo se multiplica el número de personas que responden a una de las palabras más bonitas de mi lengua vernácula: babayos.

Digo que toda opinión fundada al respecto, merezca la consideración de los ciudadanos en esta polémica, pero como el asunto se ha polarizado ideológicamente a medida que pasa el tiempo, son indignos de tener en cuenta algunas alusiones a la utilización perversa de la oficialidad para montar chiringuitos en beneficio de los bableparlantes.

Tarde o temprano (por lo que parece de la actual composición de la Cámara autonómica, más temprano que tarde), el asturiano será también lengua oficial en la comunidad autónoma y servirá, aunque solo seas para eso, para gozar de un mayor y mejor patrimonio común de todos los asturianos. Que no es poco.

Es especialmente estúpida la tesis de determinados miembros del Partido Popular que sostienen que la intervención en el Parlamento regional que se haga en bable no es comprensible para la mayoría de los asturianos. Podrían haber acudido a otras conclusiones menos absurdas, que las hay, para no sumarse a los mayoritarios diputados autonómicos favorables a la llingua. Quien no entienda textos o una conversación en asturiano es que no solo no ha nacido en esta comunidad, sino que no ha vivido en ella jamás de los jamases.

Hay algunas otras formas de rechazo que producen más hilaridad que comprensión. Por ejemplo, el portavoz de Vox en la Junta General del Principado, Ignacio Blanco, ha tenido la simpar ocurrencia de amenazar a quien le hable en asturiano en su escaño a contestarle en inglés, lo que demuestra dos cosas bien claras; que el parlamentario ultraderechista  presume de hablar la lengua de Shakespeare como si fuera un residente de toda la vida en Manchester (cuestión que debería probar salvo que quisiera quedar como la gocha) y no parece muy inteligente considerar que el conocimiento y la difusión del asturiano sea cosa de cuatro palurdos. Podría haber manifestado el integrante de El Club de los Viernes que también está en su derecho de contestar al bableparlante en suagili, sino fuera porque es muy difícil que lo domine y que para que un diputado de Vox conozca una lengua mayoritariamente hablada por negros le haría muy sospechoso.

Quienes sostienen que el asturiano de la Academia de la Llingua es un idioma inventado (antes se ceñía a dialecto) no conocen ni por el forro ninguna de las lenguas existentes en el mundo, entre ellas el español, ya que todas han sido normalizadas y tienen reglas para su uso, porque no es otra cosa para lo que sirven las academias de la lengua, que suelen limpiar, fijar y dar esplendor al idioma del que son responsables.

Tarde o temprano (por lo que parece de la actual composición de la Cámara autonómica, más temprano que tarde), el asturiano será también lengua oficial en la comunidad autónoma y servirá, aunque solo seas para eso, para gozar de un mayor y mejor patrimonio común de todos los asturianos. Que no es poco.

La conjura de los babayos
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