No sé qué concepto tendrán algunos empresarios asturianos sobre la seguridad de sus trabajadores, pero en algunos casos su falta de cumplimiento de las normativas sobre la salud laboral de los empleados es tan evidente que es como si, por ejemplo, un capataz de albañilería enviara a sus peones a subirse en un andamio con pantalones cortos y una camiseta de tirantes, como única garantía de protección.
A nadie se le escapa que, a determinadas horas y en fines de semana, algunos viajeros se suben a los autobuses con alguna copa (o alguna raya) de más
Me imagino que recordaréis cómo, hace unos cuantos meses, un cliente de uno de los autobuses nocturnos que recorre el trayecto entre Langreo y Oviedo apuñaló al conductor y le provocó graves heridas, lo que originó una corriente de simpatía hacia los chóferes que se sentían amedrentados porque el horario de los búhos que manejaban es bastante problemático.
A nadie se le escapa que, a determinadas horas y en fines de semana, algunos viajeros se suben a los autobuses con alguna copa (o alguna raya) de más y determinados ciudadanos dejan bastante que desear a la hora de respetar a los demás y guardar la compostura debida en un servicio público. No son pocos los trabajadores que se quejan del comportamiento gamberro de algunos y tienen que aguantar voces, gritos y malas formas de mala educación.
Y si esto fuera todo... pero en una aciaga noche uno de los que se montó en el autocar agredió al conductor sin comerlo ni beberlo y causó graves heridas al trabajador lo que sirvió para poner en evidencia las escasas medidas de protección a la salud de los que estaban al volante, ya que eran el único personal de la empresa y que aparte de conducir, cobraba, anunciaba las paradas y tenía que soportar las estupideces de algunos..
La reacción de los trabajadores, con el apoyo de los dos sindicatos y sus representantes laborales, fue exigir a la empresa medidas para garantizar su seguridad y una de las que reclamaban con más fuerza era la colocación de mamparas que aislaran al trabajador y evitaran el contacto personal entre el usuario y el que los transporta y que todo el mundo pudiera viajar con tranquilidad.
Pero hete aquí que la empresa se negó irracionalmente a colocar esa barrera de separación entre trabajador y usuarios sin que terminaran de explicar por qué se oponían a una medida que, por otra parte, habían instado a su instalación los inspectores de trabajo y la medida denegada por la patronal, posiblemente por ahorrar cuatro duros sin tener otra altura de miras.
Parece lógico que la empresa que se negó a instalar lo que exigían los empleados y la Inspección de Trabajo no pueda presentarse a esa licitación. Ni a ninguna otra que tenga lugar en la comunidad autónoma. Por su incapacidad.
La obstinada negativa de la empresa de autobuses generó una huelga de los trabajadores que hizo parar los autobuses nocturnos y que contó con el respaldo de los asturianos y de la Administración, pero que no doblegó la actitud de la patronal, pero que impidió que muchas personas de la cuenca del Nalón y de Oviedo pudieran verse favorecidas por el servicio que, por el momento continúa, sin que el Principado o la administración que corresponda haya vuelto a licitar el trayecto.
La mampara de la discordia tiene que superar la actual fase y quien licite el servicio deberá exigir que se coloquen mamparas para preservar la seguridad de los conductores y de los viajeros. Y parece lógico que la empresa que se negó a instalar lo que exigían los empleados y la Inspección de Trabajo no pueda presentarse a esa licitación. Ni a ninguna otra que tenga lugar en la comunidad autónoma. Por su incapacidad.