Opinión

Las seis de la Suiza

La decisión del Consejo de Ministros de indultar a las Seis de la Suiza, unas trabajadoras condenadas a cárcel por defender los intereses de una trabajadora embarazada, cierra un capítulo polémico en la historia de las relaciones laborales de Asturias y en el debate sobre los límites del sindicalismo que generaron criticas, movilizaciones y duros reproches a la represión contra esas mujeres que están afiliadas a la Confederación Nacional del Trabajo.

No se trata de una reversión de la sentencia judicial, que llegó al Tribunal Supremo, sino una decisión gubernamental para aplacar un clamor social que poco a poco se fue instalando en la sociedad asturiana y que reclamaba poner fin a una injusticia como fue el ingreso en prisión de los condenados por el caso de la famosa pastelería gijonesa.

Hago esta advertencia porque algunos sectores vinculados con la empresa han puesto de relieve que el indulto es una clara intromisión del Ejecutivo nacional en las atribuciones de los jueces, ya que la condena era firme. Incluso, el hijo del propietario llegó a convocar una rueda de prensa para anunciar que presentará un recurso por el citado perdón .

Conviene aclarar que los indultos son potestad de los gobiernos tal y como se pone de relieve en diferentes textos legislativos, sin que esa atribución pueda ser revocada por un tribunal, sin que se considere una intromisión en las labores del Gobierno y un ataque a la separación de poderes. Puede uno estar a favor o en contra de cualquier indulto y de cualquier manifestación de perdón por parte del Consejo de Ministros, pero lo único que le queda a la ciudadanía es acatar la norma y si lo considera oportuno echar pestes de los gobernantes.

Es más que probable que con este indulto se ponga término a un desdichado conflicto que originó ríos de tinta en los medios de comunicación y protestas constantes en el ámbito laboral, entre otras cosas porque el negocio se cerró antes como consecuencia de las manifestaciones delante de su sede convocadas por los sindicatos, según advirtieron los dueños de la pastelería.

Algunos de los argumentos expresados por los familiares del dueño de la pastelería se orientan a criticar el indulto por entender que está basado en criterios ideológicos. Si bien, el perdón debe superar algunos trámites, nadie puede responder a que un indulto se haga por lo que considera oportuno el indultador. Con justificar el hecho con la alarma social que originó el encarcelamiento de  Las Seis de La Suiza, ya estaría suficientemente motivado. Otra cosa es que la acción gubernamental levante ampollas entre determinados sectores del empresariado.