Las vacas también se contagian

Hace más o menos ocho años, la Comisión Europea declaró que Asturias estaba libre de la brucelosis bovina, que había sido una de las plagas que había afectado durante muchos años a la ganadería asturiana y que poco a poco fue erradicándose gracias a las campañas de saneamiento que desde el Gobierno autonómico se habían puesto en marcha en tiempos de Jesús Arangp, que era el consejero del ramo y que creo que de aquella se llamaba de Agricultura y Pesca.

Cuento lo del saneamiento ganadero porque ha sido un factor fundamental en la política de los campesinos asturianos y, aunque al principio tuvo algunas resistencias, los éxitos visibles de esta iniciativa lograron doblegar los miedos y las dudas y se pusieron los cimientos para mejorar la cabaña ganadera de nuestra comunidad autónoma, al igual que en el resto del medio rural español.

Hagamos caso a los veterinarios, que son los que saben de esto, y sigamos la senda exitosa de los diferentes planes de saneamiento ganadero

Por eso yo ahora no entiendo muy bien la reacción de determinados sectores agrícolas, económicos y políticos a causa de la infección de tuberculosis que ha afectado a vacas de diferentes concejos asturianos, pero, especialmente en Tineo, donde se han exacerbado los ánimos por la decisión de los veterinarios de sacrificar a un numeroso grupos de reses afectadas.

Y es que las vacas también se contagian, como nos pasa a los seres humanos, y es importante no solo la prevención sino, también, las recetas de los profesionales y, ante estas circunstancias, no cabe el descrédito ni los gritos en el cielo, porque es verdad que la muerte de los animales representa un perjuicio económico para los propietarios de las reses, pero podría ser peor si no se pone remedio a la enfermedad.

Si yo escribiera en este medio que las actuaciones de Partido Popular y Vox, especialmente este último grupo, en Tineo han sido fundamentales para propalar la tuberculosis, muchos de vosotros me dirías, no sin razón que estoy llevando hasta los extremos un sectarismo ideológico que no va a ningún lado. Y por supuesto no lo escribiré, pero pienso que hay que hacer algunas matizaciones.

La tuberculosis ha sido detectada en varios concejos de la región pero es en Tineo donde se concentra la mayor parte de las reses de ganado de toda Asturias y quizá por eso la repercusión de la enfermedad se ha disparado de una manera exponencial, pero también por la composición política de la corporación tinetense, donde el pacto entre el Partido Popular y Vox controla el poder local.

Me temo que se han descontrolado las críticas a la realidad científica de los diversos casos y se ha puesto en marcha una alarma social que ni beneficia a los ganaderos ni a la solución del asunto. Comprendo perfectamente la desazón de muchos ganaderos ante las pérdidas que se puedan producir (no sé si todos los propietarios disponen de seguro agrario), pero la solución es llegar a consensos y no reclamar canonjías a los poderes públicos.

Hagamos caso a los veterinarios, que son los que saben de esto, y sigamos la senda exitosa de los diferentes planes de saneamiento ganadero, que ya han demostrado fehacientemente que son fundamentales para preservar de cualquier achaque a nuestra cabaña, pero es fundamental que se sigan los criterios científicos y se abandonen las posiciones demagógicas que son perjudiciales, no solo para el futuro sino también para el actual presente.