La vuelta a España castiga a Asturias

Sorprendentemente, el recorrido de la Vuelta Ciclista a España del próximo mes de septiembre, que se acaba de dar a conocer, no atraviesa las montañas de Asturias, que son,  tal y como saben los aficionados al ciclismo de nuestra tierra,  el barómetro más apropiado para determinar quien es el deportista que más posibilidades tiene de ganar la carrera. A mi no deja de parecerme un sinsentido, pero bueno, es una opinión muy subjetiva.

No es solo Asturias la zona del norte de España a la que se le priva de ver pedalear a los esforzados de la ruta, sino que también se quedan si el paso de los ciclistas, el País Vasco, que es una potencia en ese deporte y que tiene el mayor número de licencias federativas, Cantabria y Galicia, que coinciden en que durante la última edición se sumaron a las protestas contra la participación de un equipo israelí, financiado con dinero sionista, en defensa de Palestina y en rechazo al genocidio, lo cual no deja de ser un tanto controvertido.

El pretexto para eliminar de un plumazo las carreteras norteñas  es, según los organizadores, que el pasado año la gran mayoría de las etapas transcurrieron por la parte septentrional del país  y que es hora de que las meridionales puedan disfrutar de la emoción de la carrera, porque también hay subidas montañosas que llenarán de sentido los trayectos esbozados.

Últimamente se están produciendo en el deporte español una serie de frivolidades consistentes en que los campeonatos nacionales y los recorridos por las tierras españolas se truquen por etapas que empiecen en otras naciones. La Vuelta a España 2026 empieza en Mónaco, tiene etapas por ese país y por Francia y también se adentra en Andorra la Vella por lo que da la impresión de que se disfraza de marketing lo que es más o menos veladamente una decisión discrecional y arbitraria.

Pero es que también Madrid, la capital de España, donde siempre finalizó la Vuelta, este año no sucede lo mismo, y la excusa es un tanto curiosa, porque se celebra también un campeonato automovilístico como si no pudieran ser compatibles. Hay dos aspectos claros en esta desestimación de la etapa final en la capital española, que son que el ayuntamiento de José Luis Martínez Almeida no pagó la cantidad comprometida por albergar la carrera, pero también es cierto que las protestas palestinas impidieron que terminara la ultima ronda como esperaban los organizadores.

Mi opinión es que la Vuelta Ciclista a España ha castigado a las comunidades norteñas, pero sobre todo a Asturias, lo que no solamente es un berrinche de los organizadores, demasiado influenciados por el dinero israelí, sino para los espectadores que disfrutan viendo el montañoso paisaje de nuestra región  que tanto gusta a los aficionados y tanto esfuerzo les cuesta a los ciclistas, porque el pretexto del recorrido del año pasado queda un poco deslucido, porque hay zonas de España que vuelven a ver a los corredores.