Zonas tensionadas

Que los problemas de los ciudadanos ante la vivienda son un asunto que hace correr ríos de tinta en los medios de comunicación y abarca buena parte de las conversaciones entre amigos y familiares es la manera más simple de constatar cómo, en los últimos tiempos y debido al precio de los pisos y a la carestía de los alquileres, aunque para encontrar la solución hay que tratar de conciliar las posturas tan divergentes que hay sobre el particular.

Ahora está de moda hablar de zonas tensionadas, que no es otra cosa que definir los barrios de las ciudades de España, de Asturias en nuestro caso, donde hay una diferencia sustancial entre la oferta y la demanda y que una intervención de los precios podría suponer la rebaja del dinero que deberían pagar los aspirantes a un piso para acceder claramente a él. Ahora el Gobierno asturiano está detallando la precisión de esas zonas tensionadas en las distintas localidades asturianas.

Tener una vivienda en propiedad o alquilarla es la dicotomía en la que se mueven muchos jóvenes que son los que más dificultades tienen (pero no los únicos) para acceder a un piso para residir e independizarse de la tutela paterna.

Quizá la ciudad en la que mayor discrepancia sobre la localización de zonas tensionadas sea Gijón. Mientras el Gobierno local de coalición de Foro y PP estima que el planteamiento de la Consejería de Vivienda no es el más adecuado, los tres partidos de la izquierda con representación municipal son partidarios de que los barrios de Cimavilla y La Arena sean catalogados como tales zonas, precisamente porque son las demarcaciones de esta población en la que los precios del alquiler y de las viviendas están sobredimensionados.

La negativa de la derecha gijonesa a aceptar esa definición para esos barrios radica en que el Gobierno municipal tiene un plan denominado Plan Llave que trata de poner en marcha medidas tendentes a construir más vivienda para que llegue al mercado. Sin embargo, el pasado año, Foro y PP estuvieron de acuerdo en la propuesta del Principado para zonas tensionadas y han cambiado de opinión de manera un tanto visceral, tal y como se desprende de las declaraciones al respecto de la vicealcaldesa, Ángela Pumariega, del Partido Popular.

Los portavoces del Gobierno vinculados a la Consejería de Vivienda (que, en realidad, se denomina oficialmente Consejería de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos) mantienen que la construcción de más pisos no garantiza que descienda su precio y que sean medidas que beneficien a las rentas con más problemas y que difícilmente puedan servir para rebajar esa carestía que tanto preocupa. Hasta ahora, las experiencias han sido negativas.

El Gobierno asturiano tiene en marcha un programa que se llama Alquilámoste

Tener una vivienda en propiedad o alquilarla es la dicotomía en la que se mueven muchos jóvenes que son los que más dificultades tienen (pero no los únicos) para acceder a un piso para residir e independizarse de la tutela paterna. Los expertos en economía consideran que, pese al criterio generalizado, el alquiler es el mejor medio para gozar de un lugar en el que vivir, siempre que el precio sea asumible, como ocurre en la mayoría de los países europeos que, desde siempre, han optado por esta posibilidad. Además, según cuentan tales expertos, contrariamente a hipotecarte en vida con una compra, el alquiler permite dedicar una parte de los ingresos a la comida, al ocio o a otras actividades, sin que cueste demasiado llegar a fin de mes.

El Gobierno asturiano tiene en marcha un programa que se llama Alquilámoste, en el que se garantiza a los propietarios de pisos bonificaciones económicas así como seguridad jurídica de que cobrarán el alquiler, siempre y cuando pongan los precios de los mismos por debajo de lo que marca el mercado y con la firma de contratos entre caseros e inquilinos de larga duración. Los analistas en el mercado de la vivienda están a la espera de conocer los resultados de este programa para saber si tiene éxito o no.