A los patos, las truchas y las nutrias, que habitan el tramo urbano del río Güeña, a su paso por la ciudad de Cangas de Onís, que hacen las delicias de los turistas y locales, se suma ahora un tortuga, avistada desde hace unas fechas y que suele ponerse al sol sobre una piedra, justo a la espalda de la Casa Dago, donde están las oficinas del Parque Nacional de los Picos de Europa.
Todo apunta a que el reptil, de un tamaño considerable, no llegó por sus propios medios al río, y que se trataría de una especie invasora.