La lluvia desluce una Feria de San Isidro con menos animales que en otras ediciones
La edición del año 2025 de la Feria de Ganado de Llanera, ya es historia. Un relato que se empezó a escribir con letras de luto ya que, poco antes de su inicio, se conocía el fallecimiento del ganadero de Bonielles Manuel Elías Prado Menéndez, todo un referente en el sector al frente de la ganadería La Era-Hermanos Prado.
Más de 800 cabezas de ganado, entre vacas, cabras, caballos y bueyes desfilaron por Posada de Llanera rumbo al Recinto Ferial dando así inicio a una Feria que se vió deslucida por el mal tiempo. Tal fue así que las actividades preparadas para la tarde, el desfile de los peque manejadores, la exhibición de antígua labranza y el concurso de arrastre de bueyes, tuvieron que ser suspendidas.
En la jornada del domingo también predominó la lluvia, una situación que propició una afluencia de público menor y que la zona reservada para los animales estuviera más vacía que en otras ocasiones. Sin cifras oficiales aún del número de cabezas de ganado presente, las enormes oscilaciones entre la estimación más oficial y la de los propios ganaderos era tan dispar que hace prudente obviarla y esperar a a cifras concretas. Lo que sí parecía evidente era que el número de animales era inferior al de otras ediciones. El director técnico de la Feria, Eliseo López aseguraba que «los precios del equino han estado muy contenidos. Se vendieron todos, cerca de 1.000 potros, pero no con la “alegría” del año pasado, bajando unos 50 centimos el kilo en canal. En cuanto al vacuno, las vacas buenas se han vendido bien y las de menos calidad aquí en Llanera tienen menos cabida. Los ganaderos de Llanera tienen buenas vacas y vendieron bien, entre 2.500 y 3.500 euros las vacas de vida. El número de vacas en la Feria ha disminuido de forma significativa porque los operadores dicen que no hay vacas en manos de los ganaderos». Muchas de las vacas vendidas a destinos internacionales irán hacia Francia.
Pese a que la lluvia aguantó casi hasta media mañana, al final, volvió a aparecer a poco minutos del inicio de la exhibición de antígua labranza, lo que llevó, de nuevo a su suspensión. Todo hacía indicar que el concurso de arrastre de bueyes seguiría el mismo camino pero, pese a que no dejó de llover practicamente ni un momento, los bueyes saltaron a la pista, acompañados por sus guías y un número de espectadores sorprendentemente alto teniendo en cuenta las condiciones climatológicas, una buena muestra de que, pese a todos los inconvenientes, la Feria goza del apoyo popular, casi, incondicional.