Mas besos y más carreras que nunca el día de Año Nuevo en San Juan de Beleñu
El Guirria, que el uno de enero fue protagonista en San Juan de Beleño, «tenía que ser muy joven», apuntaban muchos de los que no quisieron perderse esta tradición, la del aguinaldo a caballo que piden los mozos solteros de la parroquia pongueta.
El Guirria es el que precede a la comitiva, ataviado con el vistoso ropaje y tocado con un capirote para preservar su identidad. Además, tiene bula para repartir besos entre les moces –que en estos tiempos que corren no es moco de pavo, porque habrá algún faltosu/a que lo considere delito– y lanzar puñaos de ceniza a los mozos. Y todo entre carreras y saltos, apoyándose en la guiyada y dando muestras de mucha agilidad, de ahí lo de que muchos le tiladaran de «joven».
El primer día del año transcurrió en la capital pongueta como manda la tradición, después de una Nochevieja en la que se emparejan mozos y moces, sacando nombres del cántaru, como se lleva a haciendo media vida.
La comitiva de los solteros a caballo recorrió los barrios de San Juan de Beleñu y bajó también hasta el de Cainava.