Marta Sanz, ex concejal de VOX en Villaviciosa: «Ahora mismo, me siento utilizada por VOX»

Marta Sanz.
Hablamos con la que fuera concejal por VOX en Villaviciosa sobre su marcha del partido y su situación como no adscrita

Marta Sanz, la que fuera hasta la semana pasada concejal de VOX en Villaviciosa, no puede disimular su desilusión cuando atiende la llamada de este periódico tan solo un día después de que anunciara en el Pleno que abandonaba la formación. «No he sentido en ningún momento el apoyo del partido ni a nivel de medios ni a nivel emocional», contaba a EL FIELATO, «he tenido diferencias irreconciliables con la presidencia y mi pena es que me voy siendo de VOX pero, ahora mismo, me tengo que apartar porque no puedo blanquear algo en lo que no creo». Esa misma noche, nos contaba, se iba a dar de baja del partido. 

La decepción de Marta Sanz con el partido al que hasta ahora ha representado es fruto de un cúmulo de circunstancias que se resumen en una frase lapidaria: «Me siento utilizada por el partido». Algo que desgrana compartiendo que, desde que comenzó la legislatura hace año y medio, «me pateo toda La Villa, me compro mi propio material informático, tengo montado mi despacho en la mesa del salón de mi casa y, si un vecino necesita algo de mí, mi oficina es una mesa en la terraza de la Botica Indiana, donde me gasto una media diaria de mínimo 10 euros en invitar a café a quienes me quieren contar un problema».

La cosa ya empezó mal en la propia campaña electoral: «Cuando se buzonearon en la campaña municipal las papeletas en las casas, solo buzonearon las de VOX del Principado. Las otras las pagamos nosotros, VOX Villaviciosa, y me pateé todo el concejo para llevar esas papeletas».

Dicen que se olvidaron, lo entendí y lo perdoné

Pero el desengaño no se queda solo ahí sino que, si de alguna manera tiene que definir Sanz el tiempo que ha militado en VOX, es con la palabra “abandono”. «Me embarcaron con el tema del asturiano -en referencia al uso de esta lengua en dependencias municipales- cuando yo lo único que pedía es que, al ser el castellano el idioma oficial en Asturias, se usara este idioma junto a los carteles que están en asturiano y de ahí derivó en que yo quería abolir la Llingua cuando creo que los diferentes idiomas de España componen nuestra cultura, y a mí lo único que me molesta es la imposición. Me han hecho parecer un ogro y siento que, ahora que ya no tengo la presión de tener una disciplina de partido, me he liberado y voy a poder demostrar quién soy yo».

No es solo VOX Asturias lo que ha desencantado a Marta Sanz. «Yo me afilié a un VOX con una línea liberal marcada por Espinosa de los Monteros y Sánchez del Real; y he visto que toda esa gente en la que yo creía se han ido yendo». Algo ha cambiado, según ella, en VOX porque «ahora mismo hay gente en VOX que a mí no me representa, yo no nací en una dictadura y creo en la libertad aunque sea muy de derechas». 

Soy una persona que ha llegado a la política municipal por una vocación de servicio

Sobre su continuidad como no adscrita, Marta Sanz lo tiene claro: «Soy una persona que ha llegado a la política municipal por una vocación de servicio y lo que quiero es que a un vecino se le arregle su camino, que el Alsa tenga una buena comunicación, que haya Internet en la zona rural, que las urgencias de centro de salud funcionen». Y es lo que quiere continuar haciendo con una línea bien definida: «No entrego el acta porque hay mucho trabajo mío en ella así que voy a seguir haciendo lo mismo pero defendiendo lo que quiere Marta Sanz y la gente que confió en mí en Villaviciosa».

Resulta inevitable preguntarle si, cuando termine esta legislatura, se adscribirá al PP. Y ella no duda en contestar que «aunque me llevo muy bien con el PP, yo de este PP no puedo ser». «Los que estamos en VOX tenemos una historia y el 80% procedemos del PP porque era la derecha, pero ahora mismo el PP no es de derechas, no me representa», abunda, «estoy en una fase en la que tengo que concentrarme, ponerme a trabajar otra vez, centrar mis emociones y tengo dos años y medio para pensar qué hacer».