«No se puede jugar ni con los intereses ni con la vida de los riosellanos»
Desde hace unos días, el puente de Ribadesella protagoniza todas las conversaciones de la villa. Y no es para menos. El descontento de los vecinos ante el anuncio de Delegación del Gobierno de cerrar durante 15 semanas al tráfico, rodado esta infraestructura que comunica los dos lados de la localidad es palpable en quienes, por la calle o en el despacho, se lo han transmitido a Paulo García, alcalde de Ribadesella. «El impacto que puede tener en todo el concejo el cierre del puente es brutal para los vecinos», declaraba el primer edil, «y eso contemplando que se cumplan los plazos y las 15 semanas no se conviertan en más, ¿de verdad que en pleno siglo XXI no hay forma de acometer las obras sin tener que cerrar completamente el puente tanto tiempo?».
Ese corte total nos plantea, para empezar, un serio problema con las urgencias sanitarias
El alcalde de Ribadesella pone sobre la mesa el buen número de situaciones que se darán cuando el puente que comunica los dos lados de la villa se cierre. «Ese corte total nos plantea, para empezar, un serio problema con las urgencias sanitarias», decía, «una ambulancia que tenga que atender a alguien en la zona del Picu tiene que hacer un trayecto de 20 kilómetros para llegar». No es la única situación que se daría en caso de que el proyecto «del que llevamos dos años y medio reclamando el inicio de las obras» -afirmaba Paulo García- siga el curso anunciado, «un ganadero que tenga animales o praos al otro lado va a tener que irse hasta Arriondas para poder acceder, porque ni con un tractor ni con un ciclomotor se puede acceder a la autovía».
Nadie ha pensado, además, en el impacto económico que puede tener este corte para la Ribadesella del otro lado de la ría
Mientras el alcalde analiza y se anticipa a las posibles soluciones a ese cierre -«por ejemplo, ya estamos planteando con la Policía Local que haya una patrulla a cada lado»-, el mar de fondo es que las obras del puente de Ribadesella se han convertido en una disputa de calado político. Algo a lo que se niega rotundamente García, para quien lo único importante es la repercusión que esta actuación tenga en la vida vecinal. «No se puede jugar ni con los intereses ni con la vida de los riosellanos», continuaba visiblemente molesto, «ni tampoco se puede pretender culpar al Gobierno de Ribadesella de ser los responsables de que no se hagan las obras, porque para empezar el puente es competencia del Gobierno central y nosotros, salvo velar porque responda a las necesidades que les transmitimos -y que no se reflejan en el proyecto- y afecte lo menos posible al día a día, no tenemos más que ver».
Como muestra de su total desacuerdo con el planteamiento de las obras, el equipo de Gobierno de Ribadesella envió a Delegación del Gobierno y a Demarcación de Carreteras un escrito el pasado viernes argumentando por qué ese cierre de 15 semanas es inviable.