Roge Garcia Rama, responsable de retirar nidos de velutina en Cangas y Onís: «Es fundamental el trampeo»
«Las reinas ya están a pleno rendimiento», nos cuenta Roge García Rama, responsable de retirar nidos de avispa velutina en Cangas de Onís y Onís, «solo en estos días, ya he retirado dos nidos en El Golondrosu y estoy pendiente de otros tantos en Onís en una casa que está cerrada». La temporada de avispa velutina ha comenzado en el Oriente de Asturias y, tal y como cuenta este ya experto, el número de reinas que se prevé para este año «es el mismo del año pasado: si en Cañu, por poner, había cinco nidos volverá a haber otros cinco».
La proliferación de la avispa velutina en toda la Comarca es un auténtico problema, no solo para quienes tienen abejas sino que también constituye una amenaza para la salud humana. «Lo peor llega en mayo y junio, cuando las reinas han construido los nidos en el suelo o en zonas en las que es fácil entrar en contacto con ellas», comenta, «la gente no es del todo consciente de lo peligrosas que son».
No podemos perderles el miedo porque, francamente, es para tenerlo
La gran problemática radica en que, más allá de los nidos que él retira en estos dos concejos o de los que elimina la Administración, «con que quede uno sin retirar tienes, al año siguiente, avispa velutina en 2 o 3 kilómetros a la redonda». «El otro día, sin ir más lejos, en El Golondrosu descubrí un nido que se estaba construyendo dentro del hueco de una piedra», continúa, «a 10 centímetros de por dónde pasa la gente».
Roge tiene claro que es fundamental el trampeo en primavera por parte de particulares. Una tarea sencilla que, en el caso concreto de Cangas de Onís, tiene apoyo consistorial: «Aquí en Cangas, quien quiera trampear, puede pedir una trampa en el ayuntamiento», nos cuenta, «y yo me encargo de ponerles el líquido». «Hay mucha gente que está desmotivada porque, al final, la velutina vuelve a estar activa cada primavera y eso a la gente le agota», decía, «pero esto es una carrera de fondo y, aunque pensemos que trampear no vale de nada, vale y mucho».